¡Resucitó!



Como todos probablemente sabemos, en general en el mes de abril se celebra la resurrección de Jesucristo. Por lo cual, me gustaría que nos tomáramos un momento para ver algunas cosas sobre este evento. De los muchos lugares donde la Palabra de Dios hace referencia a este hecho, nos vamos a enfocar mayormente en algunos de los sermones que vienen en el libro de Hechos. Para empezar vamos a Hechos 2.

 

1. Hechos 2:14:36

Hechos 2:14:36 registra una predicación hecha por Pedro en el día de Pentecostés, un poco antes del derramamiento del Espíritu Santo y de la manifestación consiguiente del don de lenguas. Vamos a empezar a leer desde el verso 22:

 

Hechos 2:22-24
“Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella“

 

La gente que conformaba la audiencia de Pedro no eran extranjeros, De lo contrario, era gente que ya vivía ahí y que ya sabían de los milagros y maravillas que Dios hizo a través de Jesucristo. Sin embargo, a pesar de los grandes milagros hechos por Él, lo crucificaron. Pero ese no fue el final de la historia, puesto que solo tres días después de la crucifixión, algo más, algo único, cambió toda la situación dramáticamente. ¿Qué fue eso? LA RESURRECCIÓN. Ciertamente, Jesús, después de estar tres días y tres noches en la tumba, ¡resucitó! Lucas 24:1-7 dice:

 

Lucas 24:1-7
“El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.“

 

Jesucristo fue resucitado de entre los muertos, exactamente así como se lo había prometido a sus discípulos y exactamente como Dios lo había prometido en el Antiguo Testamento. Una de esas profecías en cuanto a la resurrección de Jesucristo se cita en el mismo discurso de Pedro:

 

Hechos 2:25-31
“Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.“

 

Dios, a través de David, hace muchos muchos años prometió que Jesús no iba a permanecer muerto y que su carne tampoco iba a ver corrupción. En el día de la resurrección esa promesa se cumplió. Jesucristo es el único, quien aunque estaba muerto fue levantado y ahora vive eternamente1 y no solo eso: un día va a regresar y todos los que creyeron en Él y en su resurrección también vivirán eternamente. Como en 1 de Corintios 15:20-23 dice:

 

1 de Corintios 15:20-23
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”

 

Aparte de testificar de la resurrección de Jesús en el Antiguo Testamento, Pedro también dijo que fue Jesucristo quien recibió del Padre la promesa del Espíritu Santo y lo derramó. Desde aquí es evidente que si Jesucristo no hubiera resucitado de los muertos, no hubiera podido recibir y derramar la promesa del Espíritu Santo y de este modo ni los apóstoles ni nadie más hubieran podido recibirlo y manifestarlo. Poniéndolo de otro modo, el hecho de que tengamos al Espíritu Santo es porque Jesucristo fue levantado de la muerte y lo derramó, y es una prueba de la resurrección. En serio, ¿cuantos conoces que puedan presentar una prueba tan viva de su incidencia? Yo personalmente ninguno. La incidencia de los eventos ocurridos en el pasado solo tienen como testigo a la historia. La resurrección tiene sus propios testigos históricos: la gente que vio a Cristo resucitado y quienes a su ves su testimonio se registra en la Palabra de Dios. Sin embargo, va más allá de eso, también tiene un testigo VIVO: El Espíritu Santo en ti. En Hechos 5:32 Pedro característicamente dice:

 

Hechos 5:30, 32
“El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, ... Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.”

 

Mira esa “y” ahí, los apóstoles y los otros que vieron a Cristo resucitado NO son los únicos testigos de su resurrección. Aparte de ellos, ahí hay otro testigo más: El Espíritu Santo que Dios da a todos los que creen en el Señor Jesús y en la resurrección y el cual puede ser manifestado también de las nueve maneras que vienen en 1 de Corintios 12:8-10. Ciertamente, cada vez que utilices al Espíritu Santo, sabes que Cristo fue resucitado de los muertos, porque si no hubiera sido resucitado, no podrías tenerlo y por lo tanto no podrías utilizarlo, Por eso, ¿Tenemos prueba viva de la resurrección? SÍ: El Espíritu Santo y las manifestaciones que lo acompañan.

 

2. Hechos 13:14-49 y otros pasajes

Aunque en lo anterior nos concentramos en el hecho de que la presencia y las manifestaciones del Espíritu Santo son un testigo vivo de la resurrección, no significa que los testigos oculares sean insignificantes. Vamos a Hechos 12 para ver algunas de las cosas que la Biblia dice en cuanto a este tipo de testigos.

 

Hechos 13:27-31
“Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.

 

Dios resucitó a Cristo de entre los muertos. Los sumos sacerdotes y los fariseos pusieron guardias en el sepulcro, incluso la sellaron, PERO todo fue en vano, porque Cristo resucitó de la muerte y “fue visto por MUCHOS días por todos aquellos que habían subido con él de Galilea a Jerusalén”. Me gustaría señalar la palabra MUCHOS que se utiliza en este pasaje, y la cual, como sabemos denota abundancia. En nuestro caso, denota ABUNDANCIA DE DÍAS en los que Cristo resucitado fue visto. Este es el primer indicio de abundancia que prueba, en cuanto a la resurrección: que el Cristo resucitado fue visto por MUCHOS DÍAS sin lugar a duda de su resurrección. Sin embargo, esta no es la única evidencia de abundancia que tenemos, los primeros 3 versículos de Hechos 1:1-3 dicen:

 

Hechos 1:1-3
“En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.

 

Jesucristo se presentó a sí mismo con MUCHAS pruebas infalibles. Para entender lo que significa una prueba infalible, supongamos que yo hice algo malo y la policía me capturó en ese preciso momento en el que lo estoy haciendo. Frente a la corte ésta sería una prueba infalible, no se podría romper, incluso si contratara testigos falsos para que mintieran, la corte no los aceptaría, puesto que la prueba infalible los invalidaría, Bueno, la resurrección de Cristo está basada en pruebas infalibles, esto es, en pruebas que no pueden romperse. De hecho no son solo uno o dos testigos sino ¡MUCHOS, en abundancia!.

Como lo anterior confirma, la resurrección no fue un evento secreto del cual tenemos solo muy poca información. De lo contrario, Pedro en Hechos 10:39-41 dice:

 

Hechos 10:39-41
“Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.”

 

Dios hizo que Jesús se manifestara. La resurrección no fue un evento a escondidas, si no que a través de la abundancia de las apariciones de Jesús, Dios estableció clara e irrefutablemente que Su Hijo está vivo.

Aunque hasta el momento hemos visto que Jesús se apareció por MUCHOS DÍAS, y con MUCHAS pruebas infalibles, no hemos visto todavía a cuántos se les apareció, o sea cuántos fueron los testigos de su resurrección. Vamos a 1 de Corintios 15:3-82 para obtener una respuesta a la cuestión anterior:

 

1 de Corintios 15:3-8
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas [Pedro], y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.”

 

En una de sus apariciones Jesús fue visto ¡POR MAS DE QUINIENTAS PERSONAS! Si esto no es abundancia de testigos entonces ¿qué es? Volviendo a nuestro ejemplo de la corte, un testigo ocular es muchas veces suficiente para probar la veracidad de un evento. La resurrección de Jesucristo no tiene solo uno o incluso unos cuantos testigos oculares sino MÁS DE QUINIENTOS.

Por eso, para concluir, la resurrección de Jesucristo tiene dos tipos de testigos, el primero es el Espíritu Santo y las manifestaciones que lo acompañan, aparte de esto, también hay testigos oculares de su resurrección, cuyo testimonio se registra en la Palabra de Dios. Como vemos en lo anterior: el Cristo resucitado apareció a MUCHA gente, por MUCHOS días y con MUCHAS pruebas infalibles no dejando duda alguna de su resurrección.

Verdaderamente, ¿cuántos eventos conoces que puedan presentar tal abundancia de evidencia y que por la cual, aparte de otros testigos también tienes un testigo VIVO? Yo en lo personal, aparte de la resurrección ninguno.

 

3.Hechos 3:26 y otros pasajes

Habiendo visto los testigos de la resurrección y el hecho de que por eso el Espíritu Santo se hizo disponible, vamos a avanzar un poco más para ver unos cuantos efectos mas. Empecemos con Hechos 3:26, este pasaje es parte de una predicación de Pedro a los Judíos.

 

Hechos 3:26
“A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.”

 

Dios levantó a Jesucristo de los muertos y lo envió para que nos bendijese. Bendiciones es algo que se puede tener de Él. Sin embargo, sin la resurrección no hubiera sido posible, y no solo eso, 1 de Corintios 15:17 pone en claro:

 

1 de Corintios 15:17
“y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.”

 

Antes de que alguien crea en el Señor Jesús es descrito como “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1), esto cambia después que la persona cree. Sin embargo, como el pasaje anterior aclara, si Cristo no hubiera resucitado nuestra creencia sería inútil, vana. Además, aun estuviéramos en nuestros pecados, pero afortunadamente, todo esto sucedería solo si Cristo no hubiera resucitado de la muerte, y digo afortunadamente porque:

 

1 de Corintios 15:20
Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

Cristo a resucitado de los muertos, ya no estamos en nuestros pecados, nuestra fe no es en vano. Como en Efesios 2:1, 4-8 dice:

 

Efesios 2:1
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”

 

Efesios 4:8
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; ”

 

Ahora Jesucristo está vivo, ya no estamos en nuestros pecados. Cuando Cristo resucitó, nosotros resucitamos juntamente con Él. Cuando Él volvió a vivir, a nosotros nos dio vida también con Él. Cuando Él se sentó en los lugares celestiales, nos sentamos juntamente con Él. El uso del pretérito en el pasaje anterior demuestra que desde el punto de vista de Dios, todas estas realidades ya se han llevado a cabo el día en que Él levantó a Cristo de entre los muertos. Evidentemente, si Cristo no hubiera resucitado, nada de eso podría suceder.

 

4. Conclusión

Habiendo terminado este estudio, creo que ya ha quedado clara la veracidad de la resurrección y las cosas que tenemos gracias a eso. Porque por la resurrección tenemos al Espíritu Santo que junto con sus manifestaciones y los testigos oculares prueban que Cristo está vivo. Por la resurrección, Dios nos considera resucitados con Cristo y sentados en los lugares celestiales con Él. Porque por la resurrección tenemos a Cristo en nosotros que nos bendice (Colosenses 1:27). Por la resurrección nuestra fe no es en vano y ya no estamos en nuestros pecados. Por la resurrección, aquellos que murieron creyendo en Cristo no perecerán sino que serán resucitados cuando Él venga. Estas son algunas de las cosas que tenemos debido a la resurrección y se le recomienda al lector que estudie por si mismo la Palabra de Dios para encontrar mas3. Sin embargo, creo que con estas son suficientes para poner en claro la importancia de este evento. El Cristianismo no tiene a un líder muerto cuyas filosofías y teorías se tienen que seguir, sino que el Cristianismo tiene un líder VIVO, uno que vive eternamente; uno que Dios aprobó al levantarlo de la muerte (Romanos 1:1,3-4, Hechos 17:29-31) y que volverá un día para llevarse a aquellos que lo esperan y entre ellos nosotros también.

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 

 



Notas al pie

1. Otros han sido también levantados de los muertos, por ejemplo Lázaro, pero murieron de nuevo.

2. Aparte de las apariciones de 1 de Corintios 15:3-8, hay otras, que aunque no se registran en este verso se registran en los evangelios, como la aparición a María Magdalena, la de los dos hombres en el camino a Emaús , la de los once sin Tomás la noche “del primer día de la semana”.

3. Ver también: ¡Qué Día!  

 




 

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