Gedeón y cómo Dios obró en él



La Biblia y especialmente el Antiguo Testamento esta llena de registros que demuestran la manera en que Dios obró con varios hombres. Uno de esos registros, el de Gedeón, es el que vamos a examinar en este tema.

 

1. Los antecedentes

De acuerdo a la época de nuestra historia, estamos en el período donde Israel estaba gobernado por jueces. La última juez (antes de Gedeón) fue Débora, una mujer de Dios que a través de ella “... la tierra reposó cuarenta años...” (Jueces 5:31). Sin embargo, ese descanso no duró siempre. Jueces 6:1-6 dice:

 

Jueces 6:1-6
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.”

 

Después de cuarenta años de descanso, debido a los madianitas, Israel estaba bajo gran opresión. Como el texto dice, destruyeron su propiedad a tal grado que “no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos” (Jueces 6:4). Sin embargo, todas estas calamidades no pasaron accidentalmente. Jueces 6:1 nos da el motivo:

 

Jueces 6:1
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.”

 

“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”. Esa fue la razón de su opresión1, la cual no obstante tuvo también un resultado positivo. Jueces 6:6 dice:

 

Jueces 6:6
"De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová."

 

Debido a la opresión, los israelitas clamaron al Señor. De nuevo, esa no era la primera vez que actuaban de ese modo. Aunque muchas veces hicieron lo malo ante los ojos de Dios, adorando a dioses falsos, cuando les venían las calamidades, volvían a buscar de nuevo al verdadero Dios2. Los versos 7-10 nos dicen cómo Dios respondió a su llamado:

 

Jueces 6:6-10
“De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.”

 

Como respuesta al clamor de los israelitas, Dios envió un profeta para darles Su palabra, reprendiéndoles por lo que habían hecho. Obviamente, Dios no permaneció en silencio ni siguió enojado con ellos. Sino que a pesar del hecho de que muchas veces lo habían traicionado, adorando maderos y piedras, cuando volvieron a Él, ahí los estaba esperando, listo para librarlos de nuevo. En nuestro caso, Su primer paso fue enviarles un profeta para reprenderlos, dándoles Su Palabra. Sin embargo, ese era solo el principio. En la sección siguiente, veremos que mas hizo para liberarlos.

 

2. Dios y Gedeón: el principio

Después de que Dios enviara un profeta para reprender a Israel, Su segundo paso fue acercarse a un hombre llamado Gedeón. Jueces 6:11-12 dice:

 

Jueces 6:11-12
“Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.”

 

Cuando leemos que un ángel se le apareció a Gedeón no nos imaginemos a un ser rubio vestido de blanco, flotando en el aire con dos alas grandes. Esa imagen de ángel no es mas que mitos e imaginaciones. En ninguna parte de la Biblia dice que los ángeles tienen alas o ropa blanca o que sean rubios. Lo que la Biblia dice es que son “ espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Hebreos 1:14) por lo cual deben ser considerados de ese modo.

Regresando a nuestro tema, observa cómo Dios saludó a Gedeón. Lo llamó “varón esforzado y valiente”. Aunque era un hombre pobre que sacudía trigo para esconderlo de los madianitas. Sin embargo, para Dios, Gedeón era un hombre esforzado y valiente, un hombre que, como veremos, creyó y siguió a Dios, llevando a cabo obedientemente todo lo que Él le ordenaba hacer. Los versículos siguientes nos dicen lo que Gedeón le respondió al ángel:

 

Jueces 6:13-14
“Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”

 

Gedeón cuestionó dónde estaba Dios cuando sucedieron todas esas calamidades. No obstante, no era que Dios no estaba con ellos, SINO QUE ELLOS no estaban con Dios. Como respuesta a la pregunta de Gedeón, Dios le dijo que avanzara, asegurándole que el sería el que libraría a Israel. “¿No te envío yo?” le dijo, fue Dios quien lo envió. Esa no fue una misión que Gedeón había tomado por sí mismo, estaba ahí en el trigo escondiéndolo de los madianitas. Lo más probable, es que nunca haya pensado que él iba a ser el que libertara a Israel de los Madianitas. Sin embargo, podemos decir con seguridad que de lo que le dijo el ángel le daba muchas razones para pensar seriamente en esa propuesta. En los versos 15-16 dicen la respuesta de Gedeón:

 

Jueces 6:15-16
“Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”

 

La gente sigue fácilmente a alguien que conocen bien como líder, por ejemplo un rey, un general etc. ¿Pero Gedeón? ¿Quien lo seguiría? Era un completo desconocido. No obstante, una vez más Dios le aseguró que Él estaría con él. “ Ciertamente yo estaré contigo” y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”, le dijo. Por eso Gedeón no tenía motivos para tener miedo. Sin embargo, a veces Dios promete algo que como es extremadamente bueno nos tardamos en creerlo. Nos preguntamos “¿en verdad pasará eso tan maravilloso”? “¿de verdad Dios me lo concederá?” Eso tipo de pensamientos también tenía Gedeón. Los versos 17-24 dicen:

 

Jueces 6:17-24
“Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas. Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom;[a] el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.”

 

Esta es la primera vez que leemos que Gedeón pidió y obtuvo una señal de Dios. Sin embargo, no es la única. Más delante veremos mas señales. Entre ellas está la bien conocida señal del vellón de lana. Nos vamos a reservar los comentarios sobre las señales que Gedeón pidió y la práctica de pedir señales en general para mas adelante. Por el momento, es suficiente que antes de pedir una señal, Gedeón sabía la voluntad de Dios en esa situación. No pidió la señal para determinar Su voluntad a través de ella, sino que la pidió para confirmar lo que Dios ya le había dicho y que era Su voluntad. Dios respondió positivamente a esta petición de Gedeón, dándole lo que quería.

Aunque es obvio que ese día fue muy activo espiritualmente para Gedeón, esa actividad no paró ahí sino que continuó hasta la noche. Los versos 25-27 dicen:

 

Jueces 6:25-27
“Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.”

 

Dios le dijo a Gedeón que derribara el altar de Baal que su padre tenía y también que cortara la imagen de Asera. La existencia del altar y de la imagen y la reacción de la gente, que como se puede ver leyendo mas delante, fue de enojo cuando los vieron destruidos (ver Jueces 6:28-30), confirman que el mal que había hecho Israel ante los ojos de Dios era la adoración a ídolos. También demuestra que solo una parte de Israel se volvió a Dios y no todos ellos. Aun así, por esa parte, Dios salvaría a TODA la nación.

 

3. Dios y Gedeón: la batalla con los madianitas

Habiendo visto cómo Dios se le apareció a Gedeón, después de que los israelitas clamaron a Él, y cómo le hizo saber que él sería el que liberaría a Israel, continuemos para ver lo que sucedió después, empezando en el versículo 33:

 

Jueces 6:33-35
“Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.”

 

Parece que se había llegado el tiempo en que Gedeón debía llevar a cabo su misión. Los enemigos de Israel “los madianitas y amalecitas y los del oriente” se juntaron en un solo lugar. Para ese momento, Dios había apresurado a Gedeón para que enviara mensajeros para que convocara a los israelitas a reunirse con él. Observa que fue Dios quien movió a Gedeón para que llegara a la decisión de empezar la lucha en ese tiempo, apurándole a llamar a la gente. Esto demuestra que fue Dios el que planeó la batalla mientras que Gedeón era el que llevaba a cabo el plan. Si Dios no se lo hubiera dicho, para Gedeón hubiera sido imposible saber lo que Dios quería. Si Gedeón no hubiera creído lo que Dios le dijo, o sea actuar al respecto, la voluntad de Dios hubiera seguido sin ejecutarse. Por lo cual, el éxito de toda la operación dependía de la cooperación entre Dios, el comandante, y Gedeón, el ejecutor.. No fue Gedeón el que decidió y llevó a cabo, sino Dios quien decidió y Gedeón quien llevó a cabo. El principio es el mismo, siempre que queramos seguir la voluntad de Dios: Dios es el que tiene que darnos a conocer su voluntad – lo cual hace, a través de Su Palabra escrita o mediante revelación – y nosotros somos los que debemos de caminar bajo esa voluntad. Ese es el único medio que garantiza el éxito en cualquier cosa que hagamos.

Regresando a Gedeón, Dios no solo le dijo qué hacer, sino que también lo ayudó a creer y a hacerlo. Así como vimos anteriormente cuando Gedeón le pidió a Dios una señal, Dios se la dio. Sin embargo, no se detuvo ahí. Sino que fue más allá cuando Gedeón más lo necesitaba. Entonces después de que Israel estaba reunido tras Gedeón, le pidió de nuevo a Dios una señal. Los versos 36-38 dicen:

 

Jueces 6:36-38
“Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.”

 

Más adelante veamos lo que hizo luego:

 

Jueces 6:39-40
“Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

 

Los pasajes anteriores que describen lo que se conoce como “el vellón de Gedeón” desafortunadamente han sido muy mal entendidos, y mucha gente los usa, poniendo varias señales para determinar la voluntad de Dios. Algunos, deciden cual es la voluntad de Dios jugando con una moneda “águila o sol” u otros con el “Bingo Bíblico” (es abrir la Biblia en una página al azar) y otros a través de otras formas parecidas. No obstante, toda conexión con esas prácticas no está basada en la Biblia. La razón es que mediante la señal, Gedeón no buscaba determinar la voluntad de Dios, sino que quería CONFIRMAR LO QUE YA SABÍA MEDIANTE REVELACIÓN. El verso 36 dice: “Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho....”. La frase “como has dicho” demuestra que Gedeón ya sabía la voluntad de Dios3. Así que, no pidió la señal, para que mediante esta, determinar la voluntad de Dios, sino que la pidió para CONFIRMAR LA VOLUNTAD DE DIOS QUE YA SABÍA. En cuanto a las señales, algo más que vale la pena enfatizar, es que nada en la Palabra de Dios obliga a Dios a darnos señales, y menos cuando Él ya nos ha dado a conocer su voluntad a través de su Palabra escrita o mediante revelación. Cuando no sabemos la voluntad de Dios, tratamos de aprenderla. Estudiamos la Biblia y oramos para que nos la revele, si por supuesto Él no la ha revelado ya en la Biblia. No deberías ponerle restricciones a Dios ni predeterminar el tiempo ni la forma de su respuesta. La Palabra de Dios no lo obliga a darnos una respuesta que nos guste y cuando queremos que nos sea dada. Más bien, Dios está obligado mediante su misma naturaleza de Dios de amor y cuidado a darnos la mejor respuesta en el tiempo que Él cree es el más conveniente. En cuanto a la práctica de pedirle señales, lo que podemos decir con seguridad basados en su Palabra, es que Dios ciertamente nos va a ayudar a seguir su voluntad (si por supuesto queremos seguirla). Sin embargo, nadie lo puede restringir en la manera que nos va a ayudar. El hará lo que considere mejor. Cuando algo es la voluntad de Dios, Él lo apoyará completamente, incluso si eso implica dejar el vellón seco cuando toda la tierra está húmeda o darnos un pasaje que respalde su voluntad en el..................... Bingo Bíblico o hacer cualquier cosa que sea necesaria para ayudarnos a creer y hacer su voluntad. No estamos diciendo que Dios no usa señales para ayudarnos a seguir su voluntad. Lo que queremos decir es que cuando esas señales se dan, no se dan como sustitutos de la Palabra de Dios sino como una manera de respaldar y ayudarnos a creer lo que ya es la voluntad de Dios declarada.

Llevando la discusión más allá, yo creo que la señal más grande para saber si algo viene de Dios o no es la manera en que fluye. Todo lo que viene de Dios fluye sin complicaciones y está continuamente en armonía con Su Palabra. Como en Proverbios 10:22 dice:

 

Proverbios 10:22
“La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.”

 

También como Efesios 3:20 dice sobre Dios:
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”

 

Además Santiago 1:16-17
“Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

 

Todo lo que viene de Dios es DON PERFECTO. Es más de lo que pedimos o entendemos, NO HAY TRISTEZA EN ELLO. Es perfecta en el corto, mediano y largo plazo. Por otra parte, lo que viene del diablo, tarde o temprano terminará exactamente en lo contrario de lo que viene de Dios, esto es, en lágrimas, dolor y heridas .

Volviendo a nuestro caso, después del milagro del vellón, ciertamente Gedeón estaba fortalecido, que era lo que Dios quería al contestar su petición. No obstante, ese no es el final de la historia. Después de la reunión de los israelitas y a pesar del hecho de que estaban enfrentando un ejercito muy grande y vasto, Dios sugirió a Gedeón reducir su ejercito. Los siguientes versículos lo dicen:

 

Jueces 7:1-2
“Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más allá del collado de More, en el valle. Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.”

 

Dios quería demostrarles a los israelitas que EL ES DIOS, un Dios capaz de liberar independientemente de la magnitud del enemigo. Entonces ÉL ordenó a Gedeón que redujera el ejército. Jueces 7:3-8 dice:

 

Jueces 7:3-8
“Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar. Y habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.”

 

Finalmente, después de la selección de Dios, solo quedaron 300 hombres. A través de ellos Dios vencería al gran ejercito de los madianitas y a sus aliados. El hecho es que a pesar de la diferencia en número la batalla sería victoriosa para Israel, lo cual Dios había dicho a Gedeón y eso era absolutamente seguro. Como le dijo: “Con estos trescientos hombres..........os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos”. Por lo cual era seguro, que si Gedeón creyó y siguió las instrucciones de Dios, la pelea sería victoriosa para Israel, porque Dios así lo había prometido. Sin embargo, Dios no solo aseguró la victoria de la batalla sino que también ayudó a Gedeón a creer esa promesa y a avanzar. Jueces 7:9-14 dicen:

 

Jueces 7:9-14
“Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento, y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud. Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.”

 

Dios no solo le dio a conocer su voluntad a Gedeón sino que también lo ayudó a creerla y observa la manera tan maravillosa en que lo hizo: lo envió al campamento del enemigo a escuchar con sus propios oídos cómo alguien describía su victoria en contra de los Madianitas! El resultado de esta ayuda viene en el verso 15:

 

Jueces 7:15
“Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos.”

 

Tan pronto como Gedeón escuchó el sueño y su interpretación, tuvo toda la seguridad de que el Señor había entregado los enemigos en sus manos y en las de los 300 hombres.

 

Jueces 7:16-22
“Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: !!Por Jehová y por Gedeón! Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: !!Por la espada de Jehová y de Gedeón! Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat.”

 

Gedeón siguiendo un atrevido plan y yendo a pelear en contra de una gran multitud con solo 300 hombres, armados con ................. trompetas, antorchas y jarros, finalmente vencieron a ese gran ejercito. Ahora, si alguien se pregunta porqué decidió pelear contra los madianitas de tal manera, la obvia respuesta es porque DIOS ASÍ LE DIJO. Si recordamos, fue Dios quien le dijo que reuniera a Israel para la batalla y fue Él que de la multitud de ellos escogió solo 300 hombres. Como el texto dice: “y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat”. Los versos 24 y 25 nos dan la parte final de esta gran victoria de los Israelitas:

 

Jueces 7:23-25
“Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, siguieron a los madianitas. Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán. Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.”

 

Como se ve, la fase final de la batalla asumió la contribución de otros israelitas también. El verso 28 del capitulo 8 nos da la magnitud del triunfo y la liberación que Dios le dio a Israel a través de Gedeón:

 

Jueces 8:28
“Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.”

 

Cuando los israelitas hicieron lo malo ante los ojos de Dios, traicionándolo y adorando a dioses falsos el resultado fue aflicción y gran pobreza. Sin embargo, cuando volvieron y encontraron su liberación, les envió un profeta para reprobarlos a través de su Palabra . Además, levantó a Gedeón para que fuera el líder. Él aunque era un hombre pobre y desconocido estaba dispuesto a hacer lo que Dios quería, y por consiguiente lo ayudó a lo largo del recorrido para completar la misión de la liberación de Israel. El resultado fue una grandiosa liberación para Israel así como tranquilidad durante los siguientes 40 años que siguió vivo Gedeón. Por supuesto, Gedeón fue grandemente bendecido. Como en Jueces 8:29-32 dice:

 

Jueces 8:29-32
“Luego Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa. Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres. También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec. Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.”

 

También tuvo una larga y tranquila vida. Sin ya tener que esconder el trigo de los enemigos sino viviendo con su familia en paz.

Por lo tanto, para concluir: apartarse del Señor solo trae opresión y calamidad. Sin embargo, aunque se haga, Dios está siempre ahí listo para perdonar y librar a cualquiera que regrese a Él.

Aparte de eso, algo más que también se enseña en los registros que leímos es que cuando Dios dice algo, Él está dispuesto a ayudarnos a sobrellevarlo. Cosas así como señales, cuando vienen de Dios tiene que estar alineadas con Su Palabra y apoyar lo que ya está declarado como Su voluntad. Dios nos ha dado Su Palabra y las manifestaciones del espíritu para darnos a conocer Su voluntad. Si ahora necesitamos ayuda en el camino, deberíamos estar seguros que tendremos Su ayuda. No sé que tipo de ayuda será, lo que sí sé, es que cualquiera que ésta sea, será suficiente para apoyarnos todo el camino exactamente así como también lo fue para Gedeón.

 

Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 



Notas al pie

1. Desafortunadamente, este no es el único lugar donde la frase “los hijos de Israel hicieron lo mano ante Dios” aparece en la Biblia. Hay muchas más (ver por ejemplo: Jueces 2:11-15 4:1-2, 10:6, 13:1, 1 de Reyes 11:6, Nehemías 9:28) que adicionalmente demuestran que lo malo que los israelitas hicieron fue adorar ídolos y por consiguiente abandonaron a Dios.. también como en esos registros se puede ver muy claro, eso malo siempre era seguido de destrucción, calamidades y opresión.

2. Ver por ejemplo Jueces: 3:7-9, 3:12-15, 4:3, 10:10, Nehemías 9:28

3. En los versos 11:24 vimos cómo el ángel se la dio a conocer.

4. El diablo también puede producir señales, pero falsas que pueden llevarnos a caer en sus garras. Es por eso que debemos ser muy cuidadosos con las señales. Nuestra guía no son las señales sino la Palabra de Dios. Cualquier cosa que este alineada con la Palabra viene de Dios. Cualquier cosa contraria viene del diablo. Las señales son válidas cuando apoyan una situación que fluye en completa armonía con la Palabra. De otra forma, no tienen validez.

 




 

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