“Amados, ahora somos hijos de Dios”



Me encanta Gálatas 3:23 y 4:7. En los versos 23 y 24 Pablo explica cual era el rol que desempeñaba la ley: que era un tutor para el tiempo antes de la llegada de la Fe. Más adelante nos dice que pasó cuando la Fe llegó:

 

Gálatas 3:25-26
“Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

 

“Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;” ¡La Fe en Jesucristo, creer que Él es el Hijo de Dios, el Ungido, el Mesías, nos hace ser hijos de Dios, Sus hijos e hijas! Evangelio significa buenas noticias y éstas en verdad son muy ¡BUENAS NOTICIAS! “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, como Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo (Hechos 16:31). “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, agrega la Palabra. Ésta realidad llena mi corazón de alegría cada vez que leo este pasaje. Luego el capítulo 4 de Gálatas continúa:

 

Gálatas 4:1-7
“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

 

Los versículos 6 y 7, una vez más, nos llaman hijos de Dios, Sus hijos. Dios lo ha sellado enviando al Espíritu de Dios en nuestros corazones que claman ¡Abba1 (papi), Padre! He leído este pasaje muchas veces y siempre me regocija. Sin embargo, hay algo que me confundía, y esto es la palabra “adopción” en el verso 5. Como sabemos, los hijos adoptados no están conectados por nacimiento a sus padres adoptivos. Ésta es la diferencia entre un hijo adoptado y un no adoptado. El no adoptado está conectado por nacimiento y por sangre a su padre y a su madre, mientras que el adoptado mediante el acto de adopción. Creo que todos vamos a estar de acuerdo en que es maravilloso ser hijo de Dios, una cosa es ser adoptado, donde Dios no es tu padre de nacimiento y otra muy diferente ser Su hijo porque naciste de Él. Por lo cual, quiero que en este artículo vayamos juntos a las Escrituras y ver lo que la Palabra de Dios dice en cuanto a ser hijos de Dios.

 

¿Cómo es que uno se convierte en hijo de Dios?

¿Qué se necesita?

¿Es por nacimiento o por adopción?

 

Creo en que al final de este artículo vamos a tener respuestas claras a éstas preguntas provenientes de la única fuente autorizada: La Palabra de Dios. Puede que en algunas ocasiones tengamos que ver los significados de algunas palabras en griego. Se paciente, porque creo que hacerlo vale la pena el esfuerzo.

 

La palabra adopción

La frase “adopción de hijos” utilizada más arriba es la traducción de una palabra griega, la palabra: “υιοθεσία” (uiothesia). Esta palabra a su vez está compuesta por la palabra “uios” que significa hijo y la palabra “thesis” que significa ubicación. “Uiothesia” por lo cual significa “ubicación como hijos”. Para entender mejor su significado en Gálatas 4, veamos el contexto. Gálatas 3:23-4:4 habla de hijos que están bajo tutores. Hijos que fueron destinados a heredar, pero no eran diferentes que los esclavos. En otras palabras, hijos que a pesar de ser hijos eran esclavos:

 

Gálatas 4:1-3
“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños [Griego: “nepioi”, niño pequeño que aun no puede hablar, – no como “uioi”, la palabra traducida como “hijos” en Gálatas] estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.”

 

Gálatas 3:1-2 nos da el ejemplo de un heredero que está bajo guardianes y administradores hasta el tiempo que el padre haya señalado. Mientras siga en esta etapa, mientras no haya llegado el tiempo señalado por el padre, aunque sea hijo, tiene el lugar de esclavo. “Así también nosotros”, dice: Gálatas 4:3, cuando éramos niños estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.” Los versículos 4-5 nos dicen lo que pasa después:

 

Gálatas 4:4-5
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. ”

 

La palabra “pero” con la que empieza el verso 4 pone en contraste lo que le sigue con lo que le preside. ¿Qué fue antes? El tiempo señalado por el Padre no había venido: tenemos la posición de esclavos, fuimos esclavizados a los elemento del mundo; estábamos bajo tutores, guardianes y administradores. La palabra “PERO” no obstante, introduce un cambio a esta situación. ¿Cuál fue este cambio? ¡A su debido tiempo, llegó el momento señalado por el Padre! Dios envío a Su Hijo, a redimir a aquellos que estaban bajo la ley; y de tener la posición de esclavos fuimos hechos hijos. Podemos ver lo mismo , usando las palabras de Gálatas 3:23-26.

 

Gálatas 3:23-26
“Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

 

Había una vez, “antes de que viniese la fe”, este era el tiempo de la ley, el tiempo del tutor o ayo, el tiempo de los guardianes y de los administradores que habla Gálatas 4. El tiempo en el que teníamos la posición de esclavos. Pero luego vino la fe, vino el cumplimiento del tiempo. ¡Vino Cristo! El tutor, el guardián y el administrador, la ley que era todo eso, se fue. Ya no estamos bajo la ley y ya no tenemos la posición de esclavos, sino que ahora tenemos el lugar de hijos. En otras palabras, la palabra “uiothesia” que es usada en Gálatas 4 y que se traduce como adopción de hijos sería mejor que se tradujera como “la posición de hijos”. Esta palabra no se usa para decirnos que Dios es nuestro padre adoptivo, como la traducción parece decir, sino que nosotros con la venida del Señor Jesucristo, con la venida de la fe, cambiamos nuestra posición y de ser esclavos ahora somo hijos. No habla de nuestra relación con Dios en términos de adoptado vs de nacimiento sino en términos de tener la posición de hijos vs la posición de esclavos.

 

Nacido de Dios - no adoptados

El hecho de que en el pasaje anterior de Gálatas y la palabra “uiothesia” no significan que Dios es nuestro Padre adoptivo puede ser avalado por muchos otros pasajes más, lo cual pone en claro que no somos hijos adoptivos de Dios sino hijos de nacimiento. Empezando por Juan 1:12, leemos:

 

Juan 1:12
“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

 

La palabra “hijos” equivale a la palabra griega τέκνα (tekna) que significa “que es nacido” . Es una palabra que “da prominencia al hecho de nacimiento”. De hecho el siguiente verso lo pone más claro que el agua. Vamos a leerlo junto con el pasaje anterior:

 

Juan 1:12-13
“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

 

¿De dónde nacieron los hijos de Dios del verso 12? El versículo 13 da la respuesta: ¡nacieron de Dios! Obviamente, por lo cual si somos nacidos de Dios, es nacimiento y no adopción lo que nos conecta con Él; y la Palabra lo pone muy claro, lo veremos mas delante. El siguiente pasaje que vamos a ver dice que es por nacimiento y no por adopción nuestra conexión con Dios, haciéndole literalmente nuestro Padre, está en Juan 3:3-8. Ahí vemos a Jesús y a Nicodemo (un maestro judío) hablando sobre un segundo NACIMIENTO.

 

Juan 3:3-8
“Respondió Jesús y le dijo [a Nicodemo]: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de Nuevo [pero en griego dice “nacido de arriba” - ver también la nota de pié de página de la Nueva Versión Internacional], no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo [griego: “nacido de arriba”]. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. ”

 

Así como Jesús aclara aquí que hay dos tipos de nacimientos. El primero es el nacimiento del agua o de la carne. Este es el nacimiento físico y toda la gente que ha vivido en esta tierra han nacido de esta manera. Aparte de este tipo de nacimiento hay otro más, el cual Jesús pone en claro que es un prerequisito para entrar en el reino de Dios. Este es el “nacimiento de arriba”. Muchos traductores lo han traducido, valga la redundancia, como “nacido de nuevo”. Porque en lo absoluto es un segundo nacimiento y por lo cual decir que hemos nacido de nuevo es válido2, lo que en griego diría “nacido de arriba”, la que es otra manera de expresar el decir “nacido de Dios quién está arriba”.

Anteriormente vimos en Juan que la Palabra habla de aquellos que creen en el nombre del Señor Jesucristo como nacido de Dios. Aquí el Señor habla de “nacido de arriba”. Ambas son lo mismo y enfatizan el hecho de que hay un segundo NACIMIENTO que es requerido para entrar en el reino de Dios. Este es el nacimiento que viene de Dios o que viene de arriba o el nacimiento que viene del Espíritu, como también se le llama en el pasaje anterior de Juan 3. Observa de nuevo que la Palabra de Dios no habla de adopción. Jesús no dijo que teníamos que ser adoptados por Dios sino ser nacidos de Dios. Es precisamente este nacimiento el que nos hace hijos de Dios y nos da el derecho de llamarlo papi (Abba) Padre. Por supuesto que también podríamos llamarlo Padre si nos hubiera adoptado pero obviamente no tenemos adopción sino nacimiento. Pero vamos a continuar yendo a la primera epístola de Juan. Ahí en 1 Juan 5:1 leemos:

 

1 Juan 5:1
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.”

 

Más atrás vimos en el evangelio de Juan y en Gálatas también que alguien se puede convertir en hijo de Dios al creer en el Señor Jesucristo. Aquí se repite de nuevo. Cualquiera que cree que Jesús es el Cristo, el cual es el Ungido, el Mesías, es nacido de Dios. ¡Así de fácil y así de bueno! También es una noticia para el mundo, Evangelio significa buenas noticias y éstas SON verdaderamente ¡muy buenas noticias! La religión ha escondido la verdad y la belleza del evangelio. Durante muchos años he escuchado mucho sobre religión; mucho sobre lo que debo hacer para estar bien con Dios, pero nadie me ha dicho que creyendo simplemente en que Jesucristo es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido sería hijo de Dios y podría llamarle, mi papi, mi Padre. Sí, es así de fácil mi querido lector. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo, como leímos previamente, cuando les preguntó: “Señores ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30-31) Lo mismo dice la Palabra de Dios hoy para ti también. Si aún no has conocido al Señor Jesucristo, quiero que sepas que Él quiere conocerte y llevarte al Padre. No necesitas hacer ningún tipo de acto religioso para llegar a Él. No tienes que seguir las diferentes tradiciones religiosas que probablemente escuchaste cuando eras niño. Lo que tienes que hacer está aquí frente a tus ojos: Cualquiera que CREA que Jesús es el Cristo, el Ungido, ¡es nacido de Dios! Y Romanos 10:9 dice:

 

Romanos 10:9
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

 

¡Así de seguro! ¡Así de simple! ¡Así de generoso! Leamos de nuevo en Romanos 10:

 

Romanos 10:12-13
“pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

 

¡El Señor es rico, generoso para con todos los que le invocan y todos los que invocan el nombre del Señor serán salvos!

 

1 Juan 4:15
“Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”

 

Todo gira alrededor de Jesús y todo tiene que ver con creer en Jesús y el confesar que crees en Él. Creer en el Señor Jesús, creer que Él es el Ungido, el Cristo, creer que Él es el Hijo de Dios, creer que Dios lo levantó de los muertos, confesar, como resultado de creer, que Él es el Señor. Para entrar en la familia de Dios no es mediante obras, sino por creer, por fe. Y no es por adopción lo que hace ser parte de su familia sino nacimiento, nacimiento de Dios, quien a su vez se convierte en Abba (papi) Padre.

Si avanzamos un poco más podemos ver también ésta verdad en 1 de Pedro 1:23 donde leemos:

 

1 Pedro 1:23
“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

 

Aquí de nuevo Pedro habla de un nuevo nacimiento, el segundo nacimiento, el nacimiento de Dios del cual vimos que Juan hablaba. Es un nacimiento que no proviene de semilla corruptible sino de semilla incorruptible y el medio de este nacimiento es a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Romanos 10:17 - solo unos versículos después del pasaje que habla que uno se salva no mediante obras, sino confesando con su boca al Señor Jesús y creyendo en su corazón que Dios le levantó de los muertos – nos dice cómo viene la fe:

 

Romanos 10:17
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

 

La Fe viene por el oír. No escuchando sermones religiosos o tradiciones humanas. No escuchando cualquier cosa que la gente diga que tal vez Dios dice, sino escuchando la Palabra de Dios, lo que Dios mismo dice. Hoy en día hay millones de personas que creen saber lo que Dios dice y piensa, ya sea porque lo imaginan pensando determinada cosa o porque un religioso les dijo que Dios así piensa o incluso porque su iglesia así lo dice. Bueno, la verdad del asunto es que cada enseñanza debe ser probada conforme a la Palabra de Dios, la Biblia. Yo crecí en Grecia, que a su vez es un país sumamente religioso; y lo que la gente o la iglesia oficial decían de Dios - lo cual generalmente se traducía en una larga lista de que sí puedes o que no debes hacer y que no tienen relación alguna con la vida – me hicieron no querer tener ninguna conexión con Dios. De niño le oraba y le sentía cerca. Pero cuando el niño se hizo adolescente y no obtuvo ninguna respuesta a sus preguntas, Dios se convirtió en algo así como irrelevante para la vida – cuando pasaban cosas malas – una figura aterradora que iba tras de mí para castigarme. Pero de algún modo creía en la Biblia, aunque nunca la había leído y pensaba que era un libro sagrado exclusivo para sacerdotes y monjas. También estaba en búsqueda de la verdad, el significado de la vida, pero sin ningún resultado. Cualquier cosa que intentaba, aunque me resultara, me dejaba vacío. Un día a los 21 años, frustrado por los continuos fallos en mis intentos de encontrar algún sentido, le pedí a Dios que me perdonara por varias cosas tontas que había hecho y por el hecho de que nunca le había puesto verdadera atención. También le pedí, que si existía, que me encontrara. En menos de una semana, un amigo mío, sin saber nada, me dijo que había ido a un grupo bíblico y que si quería acompañarlo en la siguiente ocasión, lo cual hice. Ahí vi gente con Biblias en la mano que hablaban de cómo hacerse hijos de Dios, también hablaban sobre ser salvos por fe, sin obras, sobre una relación real y personal con Dios, de que Dios era mi papi. Sobre un Dios a quien podría pedir y recibir de Él, buscarlo y encontrarlo. Me expusieron un Dios VIVO en vez del típico dios muerto de las tradiciones humanas; me dije: ¡“ésto es demasiado bueno”! ¡Incluso me pareció revolucionario! Pero es verdad, pensé, especialmente porque se ve tan opuesto a lo que la iglesia tradicional dice. Decidí probarlo así: Si algo está en la Biblia entonces lo creeré, si no, pues no. Así que señalé a la Biblia como criterio con respecto a Dios y Su voluntad y no como varias personas probablemente dirían. También me dije: “voy a aplicar la Palabra de Dios prácticamente, la voy a probar”. Entonces, cuando leí en la Biblia que Jesús decía:

 

Mateo 7:7-11
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? ”

 

Cuando leí eso, ¿sabes que hice? ¡Empecé a pedirle a Dios! Por todo. Por cada necesidad que tenía le pedía Su ayuda. Y ¿sabes qué? ¡Sucedieron milagros! ¡Dios extendió su brazo y me alcanzó. El cielo se abrió y me encontró! Creer en Dios no era el final de un ejercicio mental. Era el principio de una relación viva con un Dios VIVO. Es precisamente de éste Dios del que hablo. Y Él envió a Su Hijo Jesucristo para que llevara nuestros pecados en la cruz para que así hoy cualquiera que crea que Él es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido y que Dios lo levantó de los muertos será salvo y será hijo del Todopoderoso. ¿Estas cansado de Dios? Yo también estaba cansado, pero ¿qué crees? No has conocido al verdadero Dios, porque el verdadero Dios está VIVO, su Palabra es viva y cualquiera que le conozca jamás se cansará de Él. Lo que tu has conocido es el dios muerto de la religión y ese dios no puede hacer nada mas que cansar a la gente.

Así fue como me convertí en creyente. Y así es como creo que alguien se hace creyente. Tiene que ser expuesto con la verdadera Palabra de Dios, con las buenas nuevas del evangelio. Oír es el primer paso, luego viene la fe. Lector de éste artículo: Si tu aún no eres un creyente de Jesucristo, hoy has escuchado el evangelio, las buenas nuevas de ser salvo por fe. Las buenas nuevas de convertirse en hijo de Dios, las buenas nuevas de poder llamarlo papi. La Palabra de Dios dice:

 

Santiago 4:8
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”

 

Acércate a Dios y Él se acercará a ti. Él te ama, te está esperando y tiene un plan para ti. Su familia tiene un lugar para ti también. El Padre te está esperando también. Como en 1 de Timoteo 2:4 dice: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” ¡Y eso te incluye a ti también! Para cerrar ésta parte vayamos a 1 de Juan 3:1-2 que dice:

 

I Juan 3:1-2
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios”

 

Ahora somo hijos de Dios. ¿Cómo? Por fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías. Esto no es algo prometido para el futuro. ¡Es una realidad presente y disponible para ti ahora! Como Pablo dice en 2 de Corintios 6:2 :

 

2 Corintios 6:2
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

 

“Esperando la ubicación como hijos”

Regresando al tema original y habiendo visto lo que Juan nos dice y que ahora somos -a través de la fe en Jesucristo- hijos de Dios, vayamos a Romanos 8:23. Ahí leemos:

 

Romanos 8:23
“y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [uiothesia– ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo.”

 

Es fácil ser confundidos como cuando leemos en el pasaje anterior, en Romanos, que aún estamos esperando nuestra ubicación como hijos, mientras que en Gálatas, dice que Jesucristo vino para que recibiéramos nuestro lugar como hijos y Juan dice que AHORA somo hijos de Dios. La clave para evitar confusión en el pasaje anterior es la mera palabra “uiothesia”. Si alguien entiende esa palabra como adopción, como las traducciones inglés dicen, entonces estamos rotundamente confundidos.

Adopción es un momento determinado, así como nacimiento. Hay un momento específico, cuando nacimos por primera vez (es la fecha y hora que aparece en tu acta de nacimiento), hay una fecha y hora determinada en la que nacimos por segunda vez (es el momento en que confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos) y además también hay otro momento determinado con fecha y hora cuando alguien es adoptado (es la fecha y hora en que los padres firman los documentos correspondientes). Así que, si traducimos “uiothesia” como adopción, entonces ese momento determinado con fecha y hora - de acuerdo a Romanos 8 – ¡no ha llegado aún! No somos ni siquiera adoptados por Dios porque todavía estamos esperando ese momento. Pero ese malentendido es artificial y creado al traducir la palabra “uiothesia”, como adopción. La traducción correcta es “ubicación como hijos” y para entender su significado aquí tenemos que ver el contexto, empezando del versículo 18:

 

Romanos 8:18-25
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. ”

 

Pablo, refiriéndose a la creación nos dice que ésta está sujeta a vanidad. Está bajo la esclavitud de corrupción, gime y tiene dolores de parto y esos dolores ¡son fuertes!. Y no solo la creación sino nosotros también que tenemos las ¡PRIMICIAS del Espíritu!. Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando algo mejor, la redención del cuerpo, el tiempo en el que el Señor regresará y cambiará este cuerpo mortal y frágil en inmortal e incorruptible como Su cuerpo. Gemimos y esperamos el tiempo en el que le veremos cara a cara. Como Pablo dice:

 

1 Corintios 13:12
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

 

Hay un “ahora” y un “entonces”. Ahora vemos en el espejo pero ENTONCES le veremos ¡cara a cara! Ahora sabemos en parte pero luego sabremos ¡cómo fuimos conocidos! Ahora la creación gime y nosotros gemimos por dentro también pero ENTONCES será liberada de la esclavitud de corrupción. Ahora tenemos los PRIMEROS frutos del Espíritu, lo cual significa que vendrá un tiempo, un ENTONCES, en el cual ¡tendremos la llenura! Ahora somos hijos de Dios, nacidos de Dios, hijos del Todo Poderoso, hermanos de Jesucristo, como él mismo nos llama en Hebreos 2:11-12, pero ésta no es la ubicación completa. La ubicación completa como hijos, es cuando lo veamos cara a cara, cuando sepamos cómo fuimos conocidos. Así, seremos ubicados como hijos e hijas de Dios, pero también ¡hay mucho más por venir! Y sí, tenemos los frutos del Espíritu, pero son solo los PRIMEROS frutos, por lo cual, hay mucho más por venir. ¿Cuándo? Cuando el Señor regrese, cuando la creación sea liberada, cuando lo veamos ¡cara a cara! En el desposo con Cristo (2 Corintios 11:2) cuando se haga matrimonio (Apocalipsis 19).

Concluiremos este artículo con Romanos 8:12-17:

 

Romanos 8:12-17
“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción [ubicación como hijos], por el cual clamamos: !Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

 

Por fe somo hechos hijos de Dios y recibimos el Espíritu Santo. Al caminar por el Espíritu, al ser guiados por el Espíritu, somos hijos de Dios manifestados; y éste espíritu no es un espíritu de esclavitud sino un espíritu de relación paternofilial, un espíritu de “uiothesia”, un sello por el cual Dios nos sella (Efesios 1:13) y mediante el cual clamamos ¡Abba (papi) Padre! Permanecemos en el sufrimiento así como toda la creación. El hecho de convertirnos en hijos de Dios no significa una inmunización del sufrimiento, como algunos nos han hecho creer. La Palabra no deja duda alguna al respecto: no solo la creación gime, sino que nosotros también. Es sin embargo, el principio y hay más por venir, cuando nos reunamos con nuestro Papi, cara a cara. Cuando vayamos al lugar que el Señor está preparando para nosotros:

 

Juan 14:2-3
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay … voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 

 



Notas al pie

1. Como el diccionario de Vine dice: “Abba” es una palabra aramea… es una palabra que los infantes utilizan y denota confianza irracional; [por otro lado] “padre” expresa una correlación inteligente. (Vine’s dictionary, p.11). Otra fuente dice: “como los rabinos dicen: “un niño pequeño aprende a decir ’abbā’ (papi) y ’immā’ (mami)." Abba significa papi. Papi es la palabra que generalmente utilizamos para referirnos a nuestro padre terrenal, pero Abba es una palabra más íntima. Es una palabra con la que un niño llamaría a su padre. Y Dios no restringe a Sus hijos a la palabra “padre”, sino que nos dice que Él para nosotros es Abba, papá, papi. Lo cual por sí mismo nos muestra que tan personal, íntima y real es la relación que Él desea con Sus hijos.

2. De hecho la Palabra usa el término “nacido de nuevo” como veremos más delante en 1 de Pedro.

 




 

“Amados, ahora somos hijos de Dios” (PDF) Edición en PDF