“Una conciencia sin ofensa”



En Hechos 24:16, Pablo, hablándole a Félix, un gobernador Romano dijo:

 

Hechos 24:16
“Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.”

 

Entre las cosas que Pablo procuraba, era el tener su conciencia limpia, sin ofensa, para con Dios y los hombres. De lo contrario a él, algunos otros siguieron/siguen otra manera en cuanto a la conciencia. En 1 Timoteo 4:1-2 leemos:

 

1 Timoteo 4:1-2
“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia

 

Lo contrario a una conciencia tranquila es una conciencia cauterizada. Esa es la conciencia amputada, la cual es incapaz de sentir. Es la conciencia apática que ha sido adormecida, la cual es ahora indiferente y relajada, como el corazón de dicho hombre. Sin embargo, esa no era la conciencia de Pablo, ni puede ser la conciencia de un hombre que camina teniendo una relación con el Dios vivo. Cuando hay relación con Él, nada puede permanecer muerto: es resucitado. La relación con el Dios vivo da vida a la conciencia/corazón y solo con una conciencia viva uno puede caminar con Él. Regresando a Pablo, él no cauterizó su conciencia para enfrentar el dolor y lo oposición sino por el contrario, procuró tener una conciencia siempre limpia, sin ofensa alguna o relajamiento que lo haría apático. Pablo era lo que él predicaba. Procuraba tener una conciencia sin ofensa, un corazón limpio, para con Dios y los hombres. Tengamos también nosotros la misma mente, procurando tener también la misma conciencia viva, el mismo corazón limpio, sin ofensa para con Dios y los hombres.

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 




 

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