Tito 1:12-13



Estaba leyendo recientemente Tito 1:12-13. Ahí leemos:

 

Tito 1:12-13
“Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe”

 

Pablo utiliza un dicho de la época para describir a los cretenses1, pero esa descripción no incluye cosas de las cuales estarían orgullosos: “siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”. Pablo, como cualquiera se esperaría, no reprende tal dicho. De hecho, hizo lo contrario. Dijo que ese dicho es verdad e instruyó a Tito para que reprendiera a los cretenses duramente para que fueran sanos en la fe. De esto, yo extraigo que esta descripción de los cretenses aplicaba también a aquellos de Creta que el Señor había llamado. Esa gente no era noble, sincera, bien hablada, con buenos valores. Les llamó mentirosos, malas bestias y glotones ociosos. Esa era la gente a la cual Dios fue a revelarles a Su hijo, y ¡lo aceptaron!

El amor de Dios es verdaderamente maravilloso. No es por las cosas que hicimos o que somos las cuales nos salvan y nos hacen miembros de la familia de Dios, sino que es por Su ¡asombrosa gracia y amor! Porque o somos como los cretenses o pensamos que somos un poquito “mejor” que ellos, pero para Dios no hay diferencia:

 

Romanos 3:21-26
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

 

“No hay diferencia”, dice la Palabra. “Todos [incluyéndonos a ti y a mi] han pecado y están destituidos de la gloria de Dios”. Aún así, Dios hizo un camino a través de Jesucristo. Ahora, cualquiera “que CREA en Jesucristo2.” “¡está justificado! Veamos Romanos 5:8-10:

 

Romanos 5:8-10
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

 

Dios nos demostró Su amor dando a Su Hijo por nosotros cuando AUN ERAMOS PECADORES. Éramos ENEMIGOS de Él, pero Él nos reconcilió consigo mismo por la muerte de Su Hijo.

No veas con asombro a la suciedad de los cretenses. También puedes mirarte a ti mismo o a mi sin Cristo. Sin Él no somos nada. ¡ÉL hizo la diferencia! SU sacrificio hizo el camino. Lo único que se necesita de nosotros es que creamos en Él. Creer en el Señor Jesús y en Su resurrección. Si estás leyendo esto y aun no crees en Jesucristo y crees que estas bien porque consideras que estás un poco mejor (o mucho) que aquellos cretenses… ante Dios NO eres mejor. Los cretenses no hubieran sido justificados ni reconciliados con Dios si se hubieran hecho más honestos, más sinceros; solo creyendo en Cristo y en SU resurrección. Él es la única solución. Observa lo que Dios dice en Su Palabra:

 

Romanos 10:9
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

 

Romanos 10:11
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

 

1 Juan 5:1
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios

 

Lo que se necesita para ser salvo es ¡creer, no hacer! ¡Es creer, no entender! El creer viene primero y con ello viene todo el paquete, incluyendo: salvación, justificación y redención con Dios, el espíritu santo, haciéndonos hijos e hijas de Dios, es decir, miembros de la familia de Dios y de “las cosas que ha preparado para aquellos que creen en Él” (1Corintios 2:9). No necesitas obras para lograrlo. Cristo hizo la obra. Lo que ahora se necesita es creer en Él, en el Señor Jesucristo y en Su resurrección de los muertos. Esto es lo que los cretenses hicieron y espero que tú hayas hecho ya o que lo hagas también.

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960



Notas al pie

1. Los cretenses son aquellos de Creta, una isla al sur de Grecia.

2. Obviamente eso significa que cualquiera que cree en lo que Dios dice sobre Jesús en Su Palabra, porque mucho creen varias cosas de Jesús que no están en la Escritura.

 




 

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