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“Se compadeció de ella” (PDF) Edición en PDF

“Se compadeció de ella”

En Lucas 7 leemos:

Lucas 7:11-15
“Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.”

“SE COMPADECIÓ DE ELLA”. ¿Quién era esta mujer? ¿Era ella pariente o amiga? ¿La conocía de antes? Al Señor no le importaron tales preguntas. No dijo “sabes, de acuerdo a mis libros este hombre en el futuro va a ser algo malo” o “cuando eras más joven hiciste esto o aquello”. Lo que la Palabra de Dios dice “SE COMPADECIÓ DE ELLA”. Aquí no es el lugar donde las lágrimas serán secadas. Aquí no es el lugar donde no hay dolor. Sin embargo, aún aquí la misericordia y el consuelo de Dios son grandes.

2 Corintios 1:3-5
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.”

El Señor tiene compasión y consuelo. Si te han dicho que porque eres cristiano no llorarás o que nada te va a pasar, o que no tendrás aflicción… si te han dicho que tu vida solamente tendrá momentos felices, entonces no te han dicho toda la verdad. Aquí les presento lo que la palabra de Dios dice en Eclesiastés 3

Eclesiastés 3
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar…Todo lo hizo hermoso en su tiempo”

La vida tiene tanto momentos felices como dolorosos. Cuando vengan los tiempos felices no recientas por que han venido. El Señor no está lejos. Él es el mismo, lleno de compasión y misericordia, Él que tuvo compasión de la viuda. Él es el mismo Señor que “tuvo compasión de las multitudes y los sanó de sus enfermedades” (Mateo 14:14). No solamente sanó a los “buenos”. Como leí por ahí, sanó manos que probablemente hicieron el mal. Le dio voz a bocas que probablemente días después pidieron su crucifixión. Los sanó a todos porque “tuvo compasión de ellos”. Y tiene compasión de ti también. No por tus obras y actividades sino porque te ama y entiende por lo que estás pasando. Puedes encontrar más al respecto en el siguiente artículo.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960