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¿No te acuerdas?

Era un día muy ocupado. Jesús, los discípulos y la gran multitud estaban afuera en el desierto. Imagina el Señor dirigiendo y detrás Su pueblo siguiéndole y tu obtendrás lo que siempre debería ser el caso. ANTES, PRIMERO QUE NADA, EL SEÑOR JESUCRISTO DIRIGE LA SENDA, y detrás de Él todos nosotros le seguimos. Luego Marcos 8:1-3 dicen:

Marcos 8:1-3
“En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;”

EL SEÑOR TUBO COMPASIÓN DE LAS NECESIDADES de aquellos hombres. Tiene compasión de aquellos que le siguen en el camino. Es misericordioso con todas y cada una de las almas que lo siguen y desea encargarse de sus afanes. Deposita todo afán en Dios, porque Él cuida de ti, el Espíritu Santo dijo después a través de Pedro, uno de los hombres que estaban ahí aquel día. Continuando con Marcos, El Señor tuvo compasión de la multitud y llamó a Sus discípulos. El pudo haber hecho todo solo. Sin embargo, prefirió llamar a Sus discípulos y comunicarles Su preocupación por nosotros. Luego los discípulos lo pensaron bien y le respondieron comenzando con un… cómo: Marcos 8:4

Marcos 8:4
“Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?”.

Jesús no les pidió que le dijeran “el cómo” pero es ahí a donde sus mentes inmediatamente se fueron. El Señor nos comunica cosas, pero en vez de decir “Sí Señor, eso estaría genial”, decimos “¿Cómo se puede hacer eso?” Viéndonos probablemente nosotros mismos y a nuestras propias habilidades. El Señor respondió a su pregunta con otra pregunta: Mateo 8:1-5

Marcos 8:5
“¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.”

¿Qué eran siete panes para aquella gente? Bueno, muchos en las manos del Señor. Cualquier cosa que se pone en Sus manos es multiplicada. Y así fue con aquellos siete panes: Marcos 8:6-7

Marcos 8:6-7
“Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.”

El Señor no les pidió a Sus discípulos que hicieran el pan. Lo único que les pidió era que le dieran los siete panes y los pocos peces que tenían y luego que tomaran suficiente pan y peces DE SUS MANOS Y LOS PUSIERAN ANTE LA GENTE. A los siervos del Señor no se les pidió que hicieran el pan, sino que tomaran el pan de las manos del Señor y lo sirvieran a la gente. Y el verso 8 continúa:

Marcos 8:8
“Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas”

Solo el alimento que viene de las manos del Señor es capaz de satisfacer la casa del Señor. Nuestro propio alimento, los siete panes, nos mantendrá hambrientos a nosotros y a la gente a quién se los entregamos. Sin embargo, Su alimento es suficiente para satisfacer a todos e incluso para recoger sobrantes.

¿No te acuerdas?

Pero nuestra historia no termina aquí. Unos pocos versos más adelante leemos:

Marcos 8:14-16
“Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. Y Él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.”

Esta gente era la misma gente que había distribuido el pan milagrosamente hecho a los cuatro mil hombres. Y aún así, solo unas horas más tarde, estaban razonando que no tenían suficiente pan. Obviamente, lo que el Señor había hecho, no los había tocado. Sí, ellos habían hecho el trabajo, habían distribuido el pan, y aún así sus corazones no se habían tocado. No es suficiente con solo el hacer el trabajo, sino hacerlo también con el CORAZÓN. Si no lo haces con el corazón, puede que hayas distribuido muchos panes de las manos del Señor y todavía pensar en tu propio y pequeño pan. Luego el Maestro respondió:

Marcos 8:17-21
“Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?”

¿Cómo era que no se acordaban? ¿Cómo es que no nos acordamos? RECUERDA AMIGO MÍO, RECUERDA TODAS LAS COSAS MARAVILLOSAS QUE EL SEÑOR HA HECHO POR TI. Quita tu mente de los sonidos de los razonamientos y pensamientos, de ti mismo y de tu propio pequeño pan. Si tu caminar es por vista y no por fe irás tan lejos como tanto pan tengas. Aún así el Señor puede hacer panes de la nada. El pan que pondrás en Sus manos dará miles más, capaz de alimentarte a ti y a muchos otros. En Lucas 22:35 Él pregunta a Sus discípulos:

Lucas 22:35
“Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada.”

NADA se necesita para servir al Señor excepto el obedecerle, Y NO TE FALTARÁ NADA CUANDO LE SIRVAS.

Marcos 10:28-30
“Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.”

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960