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No está lejos

Este artículo será sobre la presencia de Dios en nuestras vidas y Su comunicación con nosotros. Respecto a Su presencia en Hechos 17:27-28 leemos:

Hechos 17:27-28
“Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.”

Algunas veces pensamos que Dios está… allá arriba y entre Él y nosotros hay un tremendo barranco. No obstante, eso no es lo que realmente sucede. Y Su Palabra lo pone en claro: EL SEÑOR ESTÁ CERCA DE NOSOTROS y en Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser. En otras palabras, donde quiera que estés ahora mismo, El Señor llena el lugar. Él está muy cerca de ti. Él está contigo, AHORA.

1. 1 Corintios 2

Respecto al tema de la presencia de Dios y Su comunión con nosotros, en 1 Corintios 2 leemos:

1 Corintios 2:9-12
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,”

Es imposible conocer algo de Dios sin tener Su Espíritu. Sin Su Espíritu, lo ignoraríamos completamente. Sin embargo, ALABA AL SEÑOR PORQUE ESO NO SUCEDE. Para no ser ignorante, Dios nos dio Su Espíritu, para que sepamos las cosas que nos ha otorgado. Como el Señor dijo en otro lugar:

Juan 15:26, 16:13-15
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

El Consolador, el Espíritu de verdad, está aquí hoy. Está en cada uno de nosotros QUE CREEMOS QUE JESÚS ES EL SEÑOR Y DIOS LO LEVANTÓ DE LOS MUERTOS (Romanos 10:9-10). Nos fue dado para decirnos las cosas que vienen -para glorificar al Señor y guiarnos a toda la verdad. Esto no es una suposición, algo que… tal vez suceda. Es algo que SUCEDE. Es la realidad de cada creyente nacido de nuevo que camina en relación con Dios. Volviendo a 1 de Corintios leemos:

1 Corintios 2:16
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Y de nuevo en Isaías 54:13
“Todos tus hijos sean enseñados por el Señor”

Y Filipenses 2 continúa:

Filipenses 2:13
“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Tenemos la mente de Cristo. Somos enseñados por el Señor. Dios es el que obra en nosotros el querer como el hacer por Su buena voluntad.

Concluyendo lo anterior: El Señor nos ha dado Su Espíritu para comunicarse con nosotros. Ese espíritu está aquí HOY. Está en cada creyente nacido de nuevo, y nos ha sido dado para que conozcamos lo que Dios ha preparado para nosotros. Ya no somos ignorantes. Ahora tenemos al Consolador, la promesa del Padre que ha venido a guiarnos a toda verdad y para decirnos las cosas que vienen.

2. La todavía pequeña voz

Dejando un momento en Nuevo Testamento, iremos a 1 de Reyes 19. Ahí encontramos a Elías, un profeta de Dios, quién perseguido por Jezabel, caminó por muchos días hasta finalmente llegar a Horeb. Ahí el Señor lo encontró y los versos del 9 al 13 dicen:

1 Reyes 19:9-13
Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

A veces pensamos que Dios puede encontrarse solamente en las apariciones impresionantes de la vida, en “terremotos y fuego”. Tal vez ignoramos que también está en las cosas de rutina de la vida diaria. Por supuesto habrá situaciones únicas en la vida. Aún así, no solamente está en ellas. Para el creyente que camina en relación con Dios, su mente es la mente de Cristo. Como leemos en 1 Corintios 2:16:

1 Corintios 2:16
“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Tenemos la mente de Cristo. Esta mente no solo funciona algunas veces, ni su función está necesariamente ligada con “terremotos y fuego”. Cristo no está en algún lugar donde no se puede encontrar. Él está en nosotros. Al estar en unidad con Él, Su mente se vuelve nuestra mente y Sus pensamientos nuestros pensamientos. Como vimos en Filipenses:

Filipenses 2:13
“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Dios produce en nosotros el querer como el hacer por Su buena voluntad. No hay que batallar para escuchar de Él. Pero sí necesitamos estar en relación con Él. Necesitamos permitirle a Cristo que “habite en nuestros corazones a través de la fe” para que sepamos “cuál es la anchura y largo y profundidad y altura y conozcamos el amor de Cristo el cuál sobre pasa todo entendimiento; para que seamos llenos de toda llenura de Dios”

3. Para que Cristo habite en nuestros corazones

Efesios 3:14
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”

A pesar del hecho de que Pablo habla a “Santos y fieles en Cristo Jesús”, aún ora para que Cristo habite en sus corazones. Esto a su vez significa, que el hecho de que uno sea creyente no implica automáticamente que Cristo habita en su corazón, exactamente como el hecho de que uno tenga el Espíritu Santo no lo hace automáticamente espiritual (ver por ejemplo 1 Corintios 3:3-4). Como la Palabra dice en Romanos 8:5:

Romanos 8:5
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.”

Lo que piensas, depende de cómo vives. No podemos vivir de acuerdo a la carne y al mismo tiempo tener nuestras mentes pensando en las cosas del Espíritu. Continuando en Romanos 8:

Romanos 8:6-8
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

Aquellos que viven de acuerdo a la carne, tienen mente carnal y ésta mente está enemistada con Dios. Aquellos que tienen el Espíritu tienen vida y paz, Y TAMBIÉN TIENEN LA MENTE DEL ESPÍRITU. Y como Romanos de nuevo dice:

Romanos 8:9-10
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.”

Nosotros no estamos en la carne si el Espíritu de Dios HABITA en nosotros1. Es esta ocupación de Jesucristo en nuestros corazones la que trae vida, paz y todo lo demás que componen los frutos del Espíritu (ver Gálatas 5). Volviendo a Romanos 8:

Romanos 8:12-14
“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

Con lo anterior, nuestro objetivo no es dudar de nuestro estado en Jesucristo. Sin embargo, lo que sí queremos, es poner en claro que la vida, paz y comunicación con el Señor no es el resultado de la existencia de partes mecánicas (espíritu) solamente incluso el exacto conocimiento sobre ellas. También se requiere la ocupación de Cristo en nuestros corazones, la mente del Espíritu. Al Señor no le interesa solamente vernos recibir el Espíritu, sino también caminar en el Espíritu. La comunicación con el Señor no debe de imaginarse como la comunicación de dos partes separadas. Yo creo que no solamente es importante “cuántas palabras” uno ha escuchado del Señor, sino también la unidad que uno tiene con Él. Una vez que se realice la unidad con Cristo, nuestro corazón tendrá a Cristo; nuestra mente será la mente de Cristo y nuestros pensamientos serán Sus pensamientos. En tal caso, ya no hablamos de simple comunicación -que como quiera puede existir entre dos partes sin relación entre uno y otro- sino de algo mucho más profundo, algo que incluye comunicación: HABLAMOS DE RELACIÓN. Es dentro de tal margen como yo creo que uno debe de ver la comunicación con Dios y es dentro de este margen que se realiza naturalmente y sin batallar.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 



Notas al pie

1. Recuerda aquí la oración de Pablo por los creyentes: “que Cristo habite en sus corazones a través de la fe”.