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Estudio: ¿Resurrección o vida inmediatamente después de la muerte? (PDF) Edición en PDF

Los orígenes de la doctrina de la “inmortalidad del alma”

(Nota: Este artículo es parte del estudio titulado: ¿Resurrección o vida después de la muerte? Se le aconseja al lector a leer los artículos relacionados con este estudio.)

Ya hemos visto en el articulo “¿Resurrección y vida inmediatamente después de la muerte?” que la Biblia presenta clara y unánimemente a la muerte como el dormir o no tener conciencia. Veamos de nuevo algunos pasajes relacionados a esto:

Daniel 12:2
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”

La vida eterna no empieza al morir sino con la resurrección, Hasta ese momento aquellos que hayan muerto son presentados como “los que duermen en el polvo de la tierra”. Observa lo que Dios no le dijo a Daniel: “y muchos de ellos los cuales sus almas están en el cielo”.

Lo mismo sucede con Pablo cuando habla a los Tesalonicenses sobre la muerte a la esperanza que tenemos en la resurrección, hablaba de aquellos “que duermen”: en cada verso de Tesalonicenses 4:13-16 menciona a los muertos. Veamos los términos que utiliza:

1 Tesalonicenses 4:13-16
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.”

La esperanza de Pablo, la esperanza que Dios nos dio en su Palabra tiene un solo nombre: resurrección. En algún momento entre ahora y la resurrección algunos de nosotros (dependiendo de cuando venga el Señor- ese tiempo nadie lo sabe) moriremos. No entraremos a un estado feliz en el cielo o el paraíso. Sino que estaremos durmiendo. ¿Dónde? En el polvo de la tierra, o como usualmente se le llama en la Palabra “Seól” o “Hades”, el dominio de la tumba. Esto es lo fácil y simple de aprovechar la Palabra de Dios.

Inmortalidad del alma: la creencia común vs la Biblia

La verdad de que los muertos ahora están durmiendo y serán vivificados en la resurrección desafortunadamente no es lo que la mayoría de los cristianos creen, lo cual puede ser resumido de la siguiente manera:

“Una persona está compuesta de cuerpo y alma. El cuerpo es la parte física la “concha” de carne y sangre que sirve de casa para el alma. El alma es la parte no material, la mente, los sentimientos etc. Al morir el alma deja el cuerpo y continua viviendo conscientemente por siempre en el cielo o el infierno”.

En el artículo “Espíritu, alma y cuerpo” hemos hablado de lo que el alma exactamente es. Tal vez, no hay mejor resumen al significado de la respectiva palabra en hebreo (“nephesh”), traducido como “alma” en la Biblia en español, que el que Vine da en su diccionario:

“Nephesh: “la esencia de la vida, el acto de respirar, tomar aliento ... El problema con el termino en inglés (español) “alma” es que no hay un actual equivalente del termino o idea de lo que se representa en el lenguaje hebreo. El sistema hebreo de pensamiento no incluye la combinación u oposición del “cuerpo” y “alma” las cuales en realidad son de origen grecolatino”. (Vine’s Complete Expository of Old and New Testament Words, 1985, p. 237-238, énfasis agregado.

“Nephesh” (o “Psuchi” en el Nuevo Testamento en griego), alma, es, de acuerdo a la Palabra de Dios simplemente el aliento, la vida. Génesis 2:7 muy claramente esta verdad:

Génesis 2:7
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (“nephesh” en hebreo).

Observa como la Palabra no habla del alma como algo separado del cuerpo. “Fue el hombre un ser viviente”. Cualquiera de nosotros que hoy respire es un ser viviente. Cuando exhalemos por última vez, ya no seremos seres vivientes. Estaremos durmiendo, no tendremos conciencia, exactamente así como cuando la gente duerme profundamente y no tiene conciencia.

Si adoptamos la definición de alma que la Palabra de Dios nos da y no la de “origen grecolatino”, como Vine la llama, entonces no tendremos problema para darnos cuenta que los animales también tienen alma:

Génesis 1:20-21
“Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes [nephesh, alma], y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente [“nephesh”, alma así como también en la MKJV y otras] que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.”

Y Génesis 1:29-30
“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, [nephesh en hebreo] toda planta verde les será para comer. Y fue así.”

Obviamente no hay nada metafísico en el alma. Lo que respire, hombre o animal, es un alma viviente. ¿De dónde viene entonces la llamada “alma inmortal”? Eso es lo que vamos a ver a continuación.

Inmortalidad del alma: una creencia Platónica

En cuanto a lo concerniente a los orígenes de la idea de la inmortalidad del alma, Vine ya nos ha dado algo de trasfondo: esta creencia viene de la filosofía griega expuesta principalmente por dos de los filósofos griegos más importantes: Platón y Sócrates. Platón, aunque no siendo el primero en afirmar la doctrina del alma inmortal, definitivamente fue el más elocuente. Como Werner Jaeger de la Universidad de Harvard dice:

“La inmortalidad de un hombre fue uno de los credos fundamentales de la religión filosófica del Platonismo que en parte fue adoptada por la iglesia cristiana” (Werner Jaeger, “The Greek ideas of immortality”, Harvard Theological Review, Volume III, July 1959, Number 3, énfasis agregado).

Como la Enciclopedia Católica (Tema: La Escuela Platónica) también nos informa:

La gran mayoría de los filósofos cristianos hasta San Agustin eran platonistas.

Entonces, ¿qué era lo que Platón creía sobre el alma? Platón era un discípulo de otro gran filósofo griego, Sócrates. La obra de Platón “Fedón” es un diálogo el cual describe la muerte de Sócrates, antes de ser ejecutado dándole a beber cicuta. Como dice en Wikipedia: “uno de los temas principales en el Fedón es la idea de que el alma es inmortal”. Podríamos considerar el “Fedón” una obra que da las creencias combinadas de Platón y Sócrates, los dos más grandes filósofos en la materia. A continuación, algunos pasajes de esta obra (tomado de la siguiente página en inglés: http://classics.mit.edu/Plato/phaedo.html):

“El alma es muy semejante a lo divino, e inmortal, y comprensible, y uniforme, e indisoluble, e inmutable ... Se va a lo puro, y eterno, e inmortal, e inmutable, de lo cual es pariente.” (Fedón)

Y de nuevo:

“El alma cuya actitud inseparable es la vida nunca admitirá lo opuesto de la vida, muerte. Por lo tanto, el alma se demuestra ser inmortal, y como es inmortal, indestructible... ¿A caso creemos en cosas tales como la muerte? Para estar seguro. Y ¿es esta nada más y nada menos que la separación del alma y el cuerpo? Y el estar muerto es el logro de esta separación, cuando el alma existe en sí misma y separada del cuerpo, y el cuerpo esta separado del alma. Qué es la muerte.... La muerte es meramente la separación del alma y el cuerpo.” (énfasis agregado).

Además:
“Anímense, y no lamente mi deceso... Cuando me bajen a la tumba, digan que solo están sepultando mi cuerpo, y no mi alma”

¿Lo que dicen Platón y Sócrates te suena familiar? Sin duda que si. Bien podría ser un resumen de lo que el cristiano promedio cree.

Y como el historiador eclesiástico Philip Schaff dice:

“Platón da prominencia también a la doctrina de un estado futuro de premio o castigo. Al morir, por una inevitable ley de su propio ser, así como también por tiempo designado por Dios, cada alma va a su propio lugar; el malo gravitando a lo malo, y lo bueno ascendiendo al bien supremo.” (The new Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge, article: Platonism and Christianity).

Todo lo anterior, suena sin duda como escrito por un predicador cristiano contemporáneo. De hecho, compara lo que leímos del Fedón con lo que uno de los más celebrados predicadores del cristianismo contemporáneo dicen sobre el tema:

“... tu eres un alma inmortal. Tu alma es eterna y vivirá por siempre. En otras palabras, el tú real –la parte de ti que piensa, siente, sueña, aspira; el ego, la personalidad –nunca morirán. ...tu alma vivirá para siempre en uno de los dos lugares –cielo o infierno. ... si somos salvos o perdidos, hay consciencia y existencia eterna del alma y la personalidad.” (Billy Graham, Peace with God, chapter 6, paragraph 25 and 28).

Ahora compara esto con lo que Dios y su archienemigo, el diablo, dicen en Génesis 2 y 3:

Génesis 2:16-17, 3:4
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. ... Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis

El primero en enseñar eso –aunque caído- supuestamente inmortal fue el diablo en el jardín del Edén. Compara su “No morirás” con la doctrina de la inmortalidad del alma. “Tu alma es inmortal y vivirá para siempre”, dijo Billy Graham. Aunque lo respete mucho, Platón, Sócrates y el diablo dijeron lo mismo. De acuerdo a ellos: no hay muerte real. “No morirás”, “Tu alma deja el cuerpo y vive eternamente en el cielo o en el infierno, dependiendo de lo que hayas hecho”. Esto no es una creencia cristiana hermanos; es una creencia pagana, enseñada primero por el padre de mentira en el jardín del Edén.

Inmortalidad del alma: Tyndale y Lutero

Vamos a ver lo que 2 de los más grandes reformadores pensaban sobre la doctrina de la inmortalidad del alma. Tyndale aquel gran admirado reformador y traductor de la Biblia, quien fue quemado en la hoguera, respondió al seguidor del Papa Thomas More lo siguiente sobre la doctrina de la inmortalidad:

“Y ustedes, que poniéndolas (las almas que han partido) en el cielo, infierno, y purgatorio, destruyen los argumentos con los cuales Cristo y Pablo prueban la resurrección... Y de nuevo, si las almas están en el cielo, díganme porqué no son como los ángeles? Y entonces, ¿cuál es el motivo de la resurrección? ... La verdadera fe puesta (establecida), la cual somos advertidos a buscar en todo momento. Los filósofos paganos, negando esto, establecieron que las almas sí vivían. Y el Papa esta juntamente unido a la doctrina espiritual de Cristo y la doctrina carnal de los filósofos, cosas tan contrarias que no se pueden poner de acuerdo, no más como el espíritu y la carne en un hombre cristiano. Y como el papa de mentalidad carnal consintió en doctrina pagana, de este modo corrompió la Escritura para establecerla.” (An answer to Sir Thomas More´s Dialogue (Parker´s 1850 reprint), pp. 180, 181 énfasis agregado).

También dijo:

“Y me maravillo de que Pablo no haya reconfortado a los Tesalonicenses con esa doctrina (se refiere a la doctrina de la inmortalidad del alma), si hubiera sabido, que las almas de sus muertos estaban en gozo; así como sabía lo de la resurrección, que sus muertos resucitarían de nuevo. Si las almas están en el cielo, en una gloria como la de los ángeles, como dice su doctrina, demuéstreme para qué es la resurrección”. (An answer to Sir Thomas More´s Dialogue (Parker´s 1850 reprint), pp. 118, énfasis agregado).

Además, Martín Lutero, el gran reformador alemán, en respuesta a la misma doctrina y al mismo decreto de Leo X, calificó la inmortalidad del alma como “opinión monstruosa”. Esto fue lo que dijo:

“Sin embargo, permito al Papa establecer artículos de fe para sí mismo y para sus fieles – tales como: Que el pan y el vino están transubstanciados en el sacramento; que la esencia de Dios no genera ni es generada; que el alma es la parte substancial del cuerpo humano, que él (el Papa) es emperador del mundo y rey del cielo, y dios terrenal; que el alma es inmortal; y todas esas infinitas monstruosidades...” (Assertion of all the articles of M. Luther condemned by the latest Bull of Leo X, article 27, Weimer edition of Luther´s Works, vol. 7, pp. 131, 132, énfasis agregado)

El alumno Luterano Dr. T. A. Kantonen (The Christian Hope, 1594, p. 37), resume la posición de Lutero sobre la muerte en estas palabras:

“Lutero, con gran énfasis en la resurrección, prefirió concentrarse en la metáfora bíblica del dormir. Porque así como uno que se duerme e inesperadamente le amanece cuando despierta, sin saber lo que le ha pasado, del mismo modo repentinamente resucitaremos en el último día sin saber como morimos y atravesamos la muerte. Dormiremos, hasta que Él venga y toque en la tumba y diga: “Doctor Martin, levantase” Entonces resucitaré en un momento y estaré con Él para siempre.”

No podríamos estar más de acuerdo con estos dos grandes reformadores. La muerte es sin duda dormir. No hay tal cosa como el alma inmortal. El consuelo de la Biblia no es el consuelo que la mayoría de los predicadores dan en los funerales, esto es, de que el alma del difunto supuestamente sigue viviendo. Ese era el consuelo de Platón y Sócrates cuyas enseñanzas continuaron sus alumnos convertidos (quiero recordar de nuevo la cita de la Enciclopedia Católica: “La gran mayoría de los cristianos filósofos hasta San Agustín fueron platonistas.”) ¿Seguiremos creyendo en esto o volveremos nuestro oído a lo que la Palabra de Señor dice?

Inmortalidad del alma: otras fuentes, Fundadores de iglesias

La doctrina de la inmortalidad del alma es algo ajeno a las Escrituras y también está establecido en la Enciclopedia Judía, la cual al respecto dice:

“La creencia de que el alma continua existiendo después de la disolución del cuerpo ... no está expresamente enseñada en la Santa Escritura... La creencia de la inmortalidad del alma viene del contacto de judíos con pensamientos griegos principalmente a través de la filosofía de Platón, su principal exponente, quien a su vez fue guiado a través de misterios orficos y eleusianos, en los cuales opiniones babilónicas y egipcias fueron raramente mezcladas” (The Jewish Encyclopedia, article “immortality of the Soul”, enfasis agregado).

De igual modo, la Enciclopedia internacional de la Biblia standard dice:

“Más o menos todos somos influenciados por los griegos, la idea platónica de que el cuerpo muere, pero el alma es inmortal. Tal idea es totalmente contraria a la conciencia israelita y no se encuentra nunca en el Antiguo Testamento.” 1960, Vol. 2, p. 812, “Muerte”)

Hermanos, el alma NO es inmortal. El alma es solo lo que le da vida al cuerpo. Tu respiras... tienes alma. Eres un alma viviente. Lo mismo aplica para los animales: también son almas vivientes. Si estás muerto.... no hay alma. La esperanza del cristiano reposa en un sola doctrina: la doctrina de la resurrección de los muertos. Cuando Pablo fue a Atenas, la capital de la filosofía griega, el hogar de Platón y Sócrates, predicó “Jesús y la resurrección” (Hechos 17:18). Para entonces el concepto de la inmortalidad del alma estaba bien dispersa en el mundo griego. Pero Pablo no la adoptó para agradar a la mente filosófica griega. Sino que predicó la única y verdadera doctrina en la materia: la doctrina de la resurrección. Pablo no iba a comprometer la verdad para agradar a los filósofos y su opinión. De hecho, leamos la advertencia que nos dirige a todos nosotros:

Colosenses 2:8
“Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo.”

La palabra “filósofos” es la palabra usada en Hechos 17:18 para describir a los epicúreos y los estoicos que estaban discutiendo con Pablo, porque les predicaba sobre la resurrección. Era la palabra que Platón, Sócrates y los otros usaron para describirse. Eran filósofos y su producto era una cosa: filosofía. Mientras Pablo les advertía: “Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías”, los padres de la iglesia- la mayoría de ellos- fueron engañados por eso. Por ejemplo, el Diccionario Evangélico de Teología dice sobre Origen, un padre de iglesia descrito por la Enciclopedia Británica como “el teólogo más importante y alumno bíblico de la iglesia griega temprana”:

“La especulación sobre el alma en la iglesia subapostólica fue fuertemente influenciada por la filosofía griega. Esto se ve en la aceptación de Origen de la doctrina de Platón de la preexistencia del alma como mente pura (nous)...” (1992, p. 1037, “Soul”)”

Esto es lo que el mismo Origen escribió:

“... El alma, teniendo una substancia y vida por sí misma, después de su partida de este mundo, deberá ser premiada de acuerdo a lo que se merece, siendo destinada a obtener una herencia de vida eterna y bendita... o ser entregada al fuego eterno y castigo...” (Ante-Nicene Fathers, Vol. 4 1995, p. 240)”

Muchas de los padres de las iglesias, en vez de rechazar sus influencias filosóficas previas, las cristianizaron, siendo engañados por ellas y mezclándolas con la verdad de la Palabra y con el error de filosofía pagana. A continuación, lo que Ackermann dice en cuanto a uno de los padres de la iglesia griega antigua: Justin Martyr:

“Justin era, como el mismo relata, un admirador entusiasta de Platón antes de encontrar en el evangelio aquella completa satisfacción, la cual había absorbido de todo corazón, pero en vano, en filosofía. Y, aunque el evangelio estaba más arriba que su opinión sobre la filosofía platónica, aún consideró ésta última estado premliminar de la anterior. Y de la misma manera hicieron otros escritores apológicos al expresarse en cuanto a Platón y su filosofía...” (Ackermann, Das Christliche im Plato, cap. I., Hamburg, 1835; Eng. Tranls., The Christian Element in Plato, Edinburg, 1861).

De hecho, la Enciclopedia Británica, describe a Justin Martyr como “el primer cristiano en usar filosofía griega en el servicio de la fe cristiana”.

Y como el historiador de la iglesia alemana Philip Schaff en su enciclopedia dice:

“muchos de los primeros cristianos, .. encontraron peculiar atención en las doctrinas de Platón, y las emplearon como armas para la defensa y la extensión del cristianismo, y poner las verdades cristianas en un molde Platónico. Las doctrinas de Logos y la Trinidad recibieron su forma de los padres griegos, quienes, si no fueron entrenados en las escuelas, fueron muy influenciados, directa o indirectamente por la filosofía Platónica, particularmente en su forma Judío-Alejandrina. Esos errores y corrupciones de esa fuente se deslizaron en la iglesia y eso no se puede negar.... Entre los más ilustres padres que fueron más o menos platonistas estuvieron Justin Martyr, Athenagoras, Theophilus, Irineus, Hippolytus, Clemente de Alejandría, Origen, Minutios Felix, Eusebius, Methodius, Basil el grande, Gregorio de Nisa y San Agustin”. (The new Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge, articulo: Platonismo y Cristianismo, enfasis agregado)

Inmortalidad del alma: conclusion

Para concluir: la doctrina de acuerdo a la cual las almas de los muertos se separan del cuerpo al morir y continúan viviendo en el cielo o en el infierno, porque el alma es supuestamente inmortal, no es una innovación cristiana. Es algo que fue articulado por Socrátes y Platón, quienes a su vez tuvieron una profunda influencia en la mayoría de los padres de las iglesias desde Justin Martyr hasta Agustín. Esta doctrina pagana aunque no fundada en la Biblia y ajena al Antiguo Testamento, a Jesús y a los apóstoles fue adquirida junto con otras ideas y prácticas filosóficas griegas y fue renombrada como cristiana. Esta doctrina platónica pagana reemplazó la esperanza cristiana concerniente a la muerte: la resurrección en la última trompeta, “porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles” (1 Corintios 15:52) Si la doctrina de la resurrección de los muertos se mantiene como doctrina de la iglesia, ¿cuál es su significado entonces si los muertos adquieren inmortalidad inmediatamente al morir? Tyndale estaba en lo correcto al preguntar: Si las almas están en el cielo, en una gloria tal como la de los ángeles, de acuerdo a su doctrina, demuéstreme cuál es la razón de la resurrección”. La doctrina de la inmortalidad del alma no es bíblica, es pagana y esencialmente incompatible con la doctrina bíblica de la resurrección de los muertos: por lo cual no tendría ningún significado la resurrección si los muertos ya estuvieran vivos ahora, ¡porque en la resurrección se trata de vivificarlos! Como Pablo dice en 1 de

Corintios 15:22-23
“Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”

Todos serán vivificados. Es en futuro. La Palabra lo pone muy en claro al decir que los muertos serán vivificados a la venida de Cristo y que NO están vivos ahora. Todo lo demás es una mentira, sin importar quién sea tu pastor, tu denominación o santo de tu iglesia favorita quien lo enseñe. Tu y yo tenemos una decisión que tomar ¿le creeremos a Dios y a Su Palabra o a Platón, Sócrates y a lo que ellos trajeron a la iglesia a través de sus doctrinas? ¿Quieres ser un discípulo de Platón o un discípulo de Cristo. Tomar la opción correcta significa levantarte contra la opinión popular (y el creer en la inmortalidad del alma es la creencia popular) y pagar el precio? ¿Nos importa eso o nos importa la verdad? ¿Nos importa lo que diga el hombre sobre nosotros o lo que Dios dice sobre nosotros? Como Pablo nos instruye:

2 Timoteo 2:15
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

En este caso no es posible el guardar la Palabra y nuestras tradiciones. Una de las dos se tiene que ir y yo oro para que tomes la decisión correcta.

Anastasios Kioulachoglou

 

Español: Aleida López de Steinmetz

Versión Bíblica: Reina-Valera 1960-1995