Judas: ¿Cuándo murió?



En la nota de pie de página del tema 4 de Verdades Bíblicas (Abril 1996), discutí muy brevemente un pasaje de 1 de Corintios 15 de acuerdo al cual Cristo resucitado se apareció a los doce.

 

1 de Corintios 15:3-5
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce….”

 

Para muchos, esta escritura ha sido piedra de tropiezo; de acuerdo a la tradición, Judas murió antes de la crucifixión y por lo cual, si esa tradición fuera correcta, entonces ahí la Palabra de Dios hubiera escrito “once” en lugar de “doce”. En esa nota de pie de página, después de admitir que mi análisis no era detallado, prometí que regresaría para examinar más detalladamente este tema en otro artículo.

La investigación a continuación empieza confirmando que los “doce” del pasaje anterior son los bien conocidos “doce” que incluía a Judas. Después de eso, continuamos con un análisis detallado del registro del evangelio que se refiere a la aparición de Jesús después de la resurrección que sucedió la noche del “primer día de la semana”. Aunque esta aparición no es la aparición a los doce, es muy importante examinarla puesto que, como veremos, Judas estaba ahí cuando sucedió. Aparte de eso, el análisis de esta aparición es necesaria para una buena comprensión del registro del evangelio de la aparición a los doce. Después de eso, la investigación va a continuar con el análisis de la opinión tradicional y el pasaje de Mateo 27:3-5 que se usa para apoyarla. Finalmente, el artículo cerrará con el estudio de otro pasaje que nos ayudará a especificar más precisamente el tiempo de la muerte de Judas.

 

1. “Los doce” de 1 de Corintios 15:5

De acuerdo al pasaje anterior de 1 de Corintios 15, el Cristo resucitado apareció a los 12. Para reconciliar esta referencia con la tradición de acuerdo a la cual Judas muere antes de la crucifixión, se ha sugerido que los doce de aquí son los antiguos once discípulos más Matías, que sustituyó a Judas en Hechos 1:26. Sin embargo, una conjetura como esa no se apoya con las referencias de la Palabra de Dios en cuanto al tiempo en que Matías era contado como parte de los doce, ni de los pasajes de los evangelios que se refieren a algunas de las apariciones posteriores a la resurrección de Jesucristo. Pero vamos a examinar este tema más analíticamente.

Es evidente que no hay cambio en un grupo específico de gente si no hay cambio en su composición. La composición original del grupo de los “doce” discípulos viene en Mateo 10:1-4 así como en Marcos 3:14-18 y en Lucas 6:13-16. Lucas 6 por ejemplo nos dice:

 

Lucas 6:13-16
“Al llegar la mañana, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que nombró apóstoles: Simón (a quien llamó Pedro), su hermano Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, al que llamaban el Zelote, Judas hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.”

 

Como es evidente en este pasaje, la composición original del grupo de los doce incluía a Judas Iscariote. Así que cuando sea que leamos “doce” deberíamos de entenderlo como un término que denota el grupo anterior de los doce, salvo si hay un cambio en la composición de ese grupo. En este último caso, cuando se refiere a los eventos antes del cambio del número “doce” se debería de entender como el grupo anterior de los doce hombres; mientras que cuando se refiere a los eventos después del cambio, se tiene que hacer el ajuste correspondiente al significado. En nuestro caso, el evento que la Palabra de Dios habla en 1 de Corintios 15:5 es la resurrección de Jesucristo y las apariciones suyas que le siguieron. Por lo cual, la simple pregunta que se tiene que hacer es ¿cuál era la composición del grupo de los doce en el tiempo de la resurrección? ¿Estaba Matías con los once en ese tiempo? El tiempo exacto y el proceso que se siguió con la inclusión de Matías en el grupo de los once restantes vienen en Hechos 1:15-26. De este registro aprendemos que en algún momento entre la ascensión y el día de Pentecostés, Pedro propuso la sustitución de Judas por alguien más. Los candidatos eran dos: uno se llamaba “José llamado Barsabás” y el otro era Matías. ¿Cómo se hizo esa elección y quién fue escogido se describe en Hechos 1:24-26:

 

Hechos 1:24-26
“Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión [cayó por transgresión=griego: parabaino= “transgredió”. De igual modo en Mateo 15:2,3 y 2 de Juan 9], para irse a su propio lugar. Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; Y fue CONTADO con los once apóstoles.”

 

Ahora, puesto que solo hasta ese punto Matías fue enumerado con los once, eso obviamente significa que antes no lo contaban1. Por lo cual, cuando nos topemos con la expresión los “doce” y se haga referencia a los eventos que sucedieron antes de Hechos 1:26 lo que se quiere decir es los doce de Lucas 6:13 que incluía a Judas. Por otro lado, cuando esa expresión se refiera a eventos que sucedieron después de la inclusión de Matías entonces lo que quiere decir es la nueva composición del grupo que excluyó a Judas e incluyó a Matías. Teniendo esto en mente no deberíamos tener ningún problema para entender quienes son los doce de 1 de Corintios 15. El pasaje correspondiente se refiere a la aparición que sucedió antes de que “Matías fuera contado con los once”. Por lo cual, puesto que en aquel momento Matías aún no era parte de los doce, la expresión “y después a los doce” de 1 de Corintios 15 se refiere a los doce usuales de Lucas 6:13 que incluía a Judas2.

Otras evidencias en cuanto a la presencia de Judas después de la resurrección viene en los registros de los evangelios concernientes a las dos apariciones de Jesús después de la resurrección.

 

2. La aparición “la noche del primer día de la semana”

Esa aparición se describe en tres de los cuatro evangelios. Para una imagen completa se necesita examinar cada uno de estos registros y para empezar vamos a Juan.

 

2.1 El testimonio de Juan

El testimonio de Juan para esta aparición viene en Juan 20:19:

 

Juan 20:19
“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.”

 

Aunque este verso no declara específicamente quienes de los discípulos estaban presentes en esta aparición, el verso 24 del mismo capítulo nos dice quién no estaba presente:

 

Juan 20:24
“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.”

 

Entonces, del registro anterior podemos concluir que en la aparición que sucedió “en la noche del primer día de la semana” (eso es, la noche de lo que nosotros llamamos domingo de pascua) Tomás ciertamente no estaba ahí. Esa información es de vital importancia para la correcta comprensión del registro correspondiente de Marcos y Lucas y por eso lo vamos a tener en mente.

 

2.2 El testimonio de Lucas

Habiendo examinado el testimonio de Juan, vamos a examinar el testimonio de Lucas sobre la misma aparición. Los cuatro evangelios se complementan entren sí y para tener una imagen completa de algo debemos de examinar todos los registros disponibles asegurándonos que todos ellos se refieran al mismo evento. Una de las razones más frecuentes que causan errores en la división de la Palabra de Dios, que es relevante a los evangelios, es la confusión de cosas similares como idénticas. Eso de ninguna manera es necesario, porque dos registros son similares (la sanidad de un hombre ciego por ejemplo) esos registros se refieren a uno y al mismo evento. Si es así o no, es algo que se tiene que determinar después de un cuidadoso análisis del contexto del registro correspondiente.

Regresando a nuestro tema, el testimonio de Lucas referente a la aparición después de la resurrección que sucedió “la noche del primer día de la semana” viene en el capítulo 24. El verso 1 informa que el día es “el primer día de la semana”. Luego el verso 13 nos dice que dos de los discípulos3 “viajaban ESE MISMO DÍA [esto es, el primer día de la semana] a una villa llamada Emaús, la cual estaba a siete millas de Jerusalén”. En algún lugar de este viaje, Jesús se les unió y los versos 15:31 dan una descripción del maravilloso compañerismo que tuvieron juntos y cómo al final “se les abrieron los ojos y lo conocieron; y se desapareció de su vista” (verso 31). Cuando esos discípulos llegaron a Emaús era “hacia la noche” como el verso 29 dice. Después de que esos dos discípulos reconocieron a Jesús “levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos”. Teniendo en mente que Emaús no estaba más que a solo 7 millas de Jerusalén y que cuando llegaron a Emaús fue “hacia la noche”, pero no de noche, podemos concluir eso por el tiempo en que llegaron a Jerusalén que ya era de noche, “la noche del primer día de la semana”. Lo que sucedió esa noche viene en los versos 33-36:

 

Lucas 24:33-36
“Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.”

 

Esta aparición ocurrió el primer día de la semana, porque es la misma de la que Juan habla. Así que, los eventos descritos por Juan y Lucas no solo son similares SINO TAMBIÉN idénticos. Sin embargo, mientras que Juan nos dice que Tomás no estaba ahí, sin decirnos quiénes estaban, Lucas agrega para nuestro conocimiento que en esta aparición estaban presentes “LOS ONCE y los que estaban junto con ellos”. Por muchos años, leía este pasaje y pensaba que la razón por la que el texto habla de once era porque Judas ya estaba muerto, como la tradición enseña. Sin embargo, el registro de Juan demuestra muy claramente que el discípulo que estaba ausente en esta aparición no era Judas SINO TOMAS. A su vez, eso significa que Judas estaba presente en esa aparición y vio a Jesús resucitado. Eso también confirma el registro de 1 de Corintios 15 de acuerdo a que Judas estaba vivo después de la resurrección.

 

2.3 El testimonio de Marcos

El testimonio de Marcos sobre la aparición después de la resurrección que ocurrió “la noche del primer día de la semana” confirma las conclusiones arrojadas de los análisis combinados de Juan y Lucas.

 

Marcos 16:9-13
“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. Jesús se aparece a dos de sus discípulos. Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.”

 

Esos “dos de ellos” eran dos discípulos que iban camino a Emaús. La frase “en otra forma” demuestra la variabilidad del cuerpo resucitado de Jesucristo.

 

Marcos 16:14
“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.”

 

Este registro que de nuevo se refiere a la aparición del primer día de la semana4 habla de nuevo de los ONCE. Sabiendo que el ausente era Tomás, queda claro que Judas estaba ahí.

De todo lo anterior, queda claro que Judas estaba vivo y vio a Jesús resucitado. Por lo cual, no es extraño que 1 de Corintios hable de una aparición a los doce. Aún si 1 de Corintios 15 no hubiera dicho nada sobre la aparición a los doce, un análisis de los registros del evangelio pudiera probar fácilmente que Judas aún estaba vivo después de la resurrección.

 

3. La aparición a los doce

Después de todo esto, el lector puede preguntar dónde está la aparición a los doce. Aunque no hay razón para tener un registro del evangelio para cada aparición después de la resurrección que la Palabra de Dios enumera en 1 de Corintios 15, la aparición a los doce también se describe en uno de los evangelios, en el evangelio de Juan.

 

Juan 20:24
“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.”

 

Esos “ellos” se refiere a los discípulos que estaban presentes en la aparición que sucedió la noche del primer día de la semana [Juan 20:19] y la cual Tomas se perdió. De acuerdo a los otros registros de los evangelios, sabemos que, salvo Tomás, todos los once discípulos estaban ahí.

 

Juan 20:25-26
“Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.”

 

¿Quiénes eran los discípulos que estaban presentes en esa aparición? Eran los once más Tomás, esto es, “los doce”. Evidentemente, es esta aparición de la que la Palabra de Dios habla en 1 de Corintios.

Habiendo confirmado con lo anterior la aparición a los doce y que Judas estaba ahí cuando sucedió, continuaremos con el análisis del pasaje el cual se malentiende y que la tradición es responsable mismo que apoya la versión de que Judas murió antes de la crucifixión.

 

4. Mateo 27:3-5

El pasaje que se usa tradicionalmente para apoyar que la muerte de Judas sucedió antes de la crucifixión es Mateo 27 donde, empezando en el verso 1 leemos:

 

Mateo 27: 3-5
“Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre… Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.”

 

Hemos leído este pasaje muchas veces con la idea preconcebida que el vínculo que conecta los eventos anteriores es tiempo, esto es, asumimos que eso sucedió primero, luego eso sucedió segundo, tercero, etc. Sin embargo, un vínculo temporal es el único de muchas maneras mediante la cual podemos conectar varios eventos. De hecho, es muy común cuando describimos algo muy importante, en lugar de hacer referencias continuas de otros eventos de menor importancia, los describimos abriendo paréntesis breves. De esta manera evitamos continuas distracciones de la atención de lo que nosotros consideramos los más importante, ya sea persona o evento de la historia. Eso es exactamente lo que sucede también en nuestro pasaje. El gran tema de Mateo 27 no es Judas y su historia, sino Jesucristo y su pasión. Eso es lo que la Palabra de Dios quiere señalar y es esa descripción lo que se hace en una secuencia de tiempo. Consecuentemente, aparte de la historia de la persona de quien la Palabra de Dios se enfoca, esto es, Jesucristo, las historias de otras personas o eventos tienen que ser necesariamente restringidas a un breve paréntesis. Eso es exactamente lo que sucede con Judas. Los versos 1 y 2 nos dicen que Jesús fue entregado a un gobernador. Luego el verso 3 abre un paréntesis para decirnos lo que le sucedió a Judas. Ese paréntesis continúa hasta el verso 5. Así que aprendemos que Judas cuando vio que Jesús era condenado, se arrepintió y regresó las 30 piezas de plata. Debido a que el sumo sacerdote y los ancianos no lo aceptaron, él se las aventó y se fue. Finalmente se suicidó. Aunque esos eventos son una secuencia de tiempo en relación a lo que le pasó a Judas [esto es, primero se arrepintió, luego devolvió las piezas de plata y luego se suicidó], no se describen en una secuencia de tiempo en relación a lo que le pasó a Jesús. Son paréntesis que explican lo que le sucedió a Judas. No nos dicen CUANDO sucedió, sino LO QUE sucedió.

Eso es más evidente en los versos 6-10 que consisten en otro paréntesis que nos dice lo que sucedió con las 30 piezas de plata. Así que, se nos dijo que los sumos sacerdotes tomaron esas 30 piezas de plata y que después de haber consultado juntos, con ellas compraron un terreno. Evidentemente, para terminar comprando el campo, significa que después de que consultaron juntos, fueron al mercado, encontraron alguien dispuesto a vender una propiedad, visitaron el campo para ver si era el que querían, llegaron a una decisión de comprarla o no, acordaron el precio y finalmente hicieron el contrato respectivo. Aquellos que tienen una idea del tiempo que generalmente se necesita para solamente encontrar una propiedad apropiada saben que eso requiere varios días, semanas o incluso hasta meses. Si leyéramos este pasaje en paréntesis como muchos de nosotros leemos el anterior de Judas, esto es, tomando en cuenta todo en una secuencia de tiempo, entonces concluiríamos que mientras Jesús estaba frente al gobernador (versos 1-2) Judas regresó el dinero y se colgó, los sacerdotes tomaron el dinero, consultaron juntos, encontraron a alguien que vendía un terreno, vieron el terreno, llegaron a un acuerdo e hicieron el contrato5. Todo eso es simplemente imposible de que suceda cuando Jesús estaba frente al gobernador y de hecho sin ningún avance en su investigación6. Además, una interpretación así contradeciría todo lo que hemos visto de los otros evangelios y de 1 de Corintios que sugieren que Judas estaba vivo después de la resurrección.

Sin embargo, las cosas no son así. El gran tema que la Palabra de Dios describe en Mateo 27 es Jesucristo y su pasión. Así que tiene que discutir otros temas en paréntesis breves. Los versos 1-2 nos dicen que Jesús fue llevado ante el gobernador. Luego, los veros 3-5 abren un paréntesis donde aprendemos muy brevemente lo que pasó con Judas. No dice CUANDO se suicidó Judas sino LO QUE hizo. Luego, se abre un nuevo paréntesis en el verso 6 que continúa hasta el verso 10 donde se describe de nuevo muy brevemente lo que sucedió con las treinta piezas de plata. De nuevo el tema no es CUANDO sucedió eso sino LO QUE sucedió. Luego, el verso 11 nos regresa al punto donde el verso 2 se detuvo, esto es, a la investigación de Jesús frente a Pilato. El carácter del paréntesis de los versos 3-10 y el hecho de lo que se describe ahí no se da en una secuencia de tiempo en relación al gran tema del capítulo: la pasión de Jesús, es evidente tan solo leyendo el pasaje sin los versos 3 al 10.

 

Mateo 27:1-2, 11
“Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador… Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.”

 

Como es obvio, la omisión de los versos 3-10 no causa ninguna falta en nuestra comprensión del gran tema del pasaje, y exactamente ese era el propósito de Dios cuando puso esos versos como un paréntesis.

Por lo cual para concluir, el registro de Mateo no especifica cuándo Judas se colgó sino lo que hizo. Para aprender CUANDO lo hizo, necesitamos consultar también los otros registros, para ver lo que dicen. Con la evidencia que hemos recogido hasta el momento sabemos que Judas vio a Jesucristo resucitado y de hecho sabemos que estaba vivo por lo menos ocho días (Juan 20:26) después de la primer aparición a los once. Por otro lado, Pedro en un discurso dado en algún momento entre la ascensión y el día de Pentecostés (Hechos 1:15-22) dijo que Judas estaba muerto. Eso significa que Judas se colgó en algún momento entre los ocho días después de la resurrección y el día que Pedro habló.

 

5. ¿Cuál es la diferencia si Judas murió antes o después de la crucifixión?

Para aquellos que van a hacer esta pregunta, se tiene que decir que aquí no tratamos simplemente de encontrar un tiempo exacto en el cual Judas murió. Eso por si mismo puede tener importancia menor SI no nos importara la precisión de la Palabra de Dios. Seguramente yo no tendría ningún problema si Judas murió antes de la crucifixión si la Palabra así lo dijera. De lo contrario, tendría muchos problemas si en un lugar de la Palabra, como la tradición piensa, dice que murió antes de la crucifixión y en otra me dice que está vivo después de la resurrección. Entonces, el análisis ya no es un simple análisis del tiempo en que Judas murió, sino un análisis de la precisión de la Palabra de Dios. Por lo cual, el tiempo en que Judas murió hace una diferencia, y de hecho una muy grande: la diferencia entre una Palabra de Dios infalible, lo cual absolutamente es, y una palabra que tiene errores como la tradición la hace parecer.

 

Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 



Notas al pie

1. La palabra griega que se traduce como “contado” en el pasaje anterior es el verbo “sugkatapsephizo”. Ese verbo se compone de las palabras “sun” que significa “junto con”, “kata”, un prefijo griego común con una variedad de significados (para una lista de palabras del Nuevo Testamento donde este prefijo se usa ver J. Strong; “The Exhaustive Concordance of the Bible”, numbers 2596-2736) y el verbo “psephizo”. Este último verbo, que es responsable del significado de la palabra “sugkatapsephizo”, se usa en Lucas 14:28 donde la Reina-Valera 1960 la traduce como “contar” y en el bien conocido pasaje de Apocalipsis 13:18 donde la Nueva Versión King James lo traduce como “calcular”: “El que tiene entendimiento, cuente (“psephizo”) el número de la bestia…” (RV-1960). Por lo cual, obviamente. ““sugkatapsephizo” significa “estar enumerado con”, “estar contado con” o “estar calculado con” y denota la inclusión de algo o alguien en un grupo particular (ver también E.W. Bullinger: “A Critical Lexicon and Concordance to the English and Greek New Testament”, Zondervan Publishun Hous, Grand Rapids, Michigan, impreso en 1975, p. 540).

2. Eso no significa que Matías no vio a Jesús resucitado. De hecho, en su propuesta dada en Hechos 1:15-23 Pedro dice: “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.” (Hechos 1:21-22). Para que Matías fuera propuesto (Hechos 1:23 significa que cumplía con todos esos requerimientos. El hecho de que además de los doce, otros también vieron a Cristo resucitado también se confirma en los evangelios (ver Lucas 24:33-36) y en 1 de Corintios 15:6 que habla de la aparición a “quinientos hermanos”. Por lo cual, el punto no es si Matías era un testigo de la resurrección porque ciertamente lo era. El punto es si en el tiempo de la resurrección estaba contado con los once. Como vimos, no lo estaba.

3. Esos discípulos no pertenecían al grupo de los doce.

4. Aunque el verso no declara específicamente que era la noche del primer día de la semana, un análisis de la aparición demuestra que era la primera que fue hecha al grupo de los once. Puesto que de acuerdo a los otros registros del evangelio la primera aparición sucedió la noche del primer día de la semana es fácil inferir que es el mismo que Juan y Lucas describen.

5. Para el estado final de una transacción así ver Jeremías 32:6-15.

6. En el verso 11, después del cierre del paréntesis, la investigación de Jesús está exactamente donde debe continuar, esto es, Jesús frente al gobernador.

 




 

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