Escogidos por Dios: un vistazo a la doctrina de la predestinación



La pregunta de la predestinación vs libre albedrío se presenta desde hace mucho en el cuerpo de Cristo. Hay muchos que dicen que Dios ya ha escogido a aquellos que serán salvos y son aquellos y nadie más los que se salvarán. Subsecuentemente y de acuerdo a esta opinión, si alguien va a ser salvo o no es tanto cuestión de que alguien más le hable de la Palabra de Dios y a su vez éste la crea. Aunque él definitivamente necesita hacerlo, esencialmente lo puede hacer solo porque Dios lo ha “predestinado” para ello, lo ha “escogido”. Si Dios no lo hubiera “predestinado”, si Dios no lo hubiera “escogido” – en el significado de haberlo escogido por encima de alguien más que no es escogido – entonces no sería salvo. Aquellos que Dios ha escogido salvar serán salvos, pero aquellos no escogidos (lo que entonces significa: aquellos que han sido rechazados para salvación) no serán salvos. Esta es definitivamente una doctrina muy cómoda ya que dirige la responsabilidad de la salvación a Dios, entendiéndose que Él –de acuerdo a esta doctrina”, ya ha escogido a aquellos que serán salvos. Entonces, si no tienes ganas de hablar de la Palabra a otros… no hay mucho problema. Dios lo sabía, y no hizo los arreglos necesarios para que alguien que iba a ser salvo se cruzara en tu camino. Después de todo, el que vaya a ser salvo no importa qué… depende completamente de Dios. Mi opinión personal es que tan cómoda como esta doctrina pueda ser, también está muy equivocada y es peligrosa. También creo que ésta es la doctrina responsable de que se hable del evangelio tardíamente, y de acuerdo a esta opinión, el que se vaya a salvar va a ser salvo. Estoy fuertemente en desacuerdo con esta posición. Creo que de acuerdo a la Biblia, Dios dio a Su Hijo para toda la humanidad, lo que significa que Su opción de salvación es: todos. A su vez, esto significa que la opinión de que Dios escogió salvar a algunos, por encima de otros no puede ser correcta.

 

Salvación: la opción de Dios para todos

Para ver cuál es el deseo de Dios en cuanto a la salvación se refiere vamos a empezar con 1 Timoteo 2:4. Donde leemos:

 

1 Timoteo 2:4
“Dios nuestro salvador…el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

 

¿A quiénes quiere Dios salvar? ¿Cuál es Su voluntad en cuanto a la salvación? ¿Qué es lo que quiere? Como el pasaje nos dice, Él desea, es Su voluntad que ¡todos los hombres sean salvos! “Todos los hombres” significa TODOS. No escogió a algunos hombres por encima de otros y luego dio a Su Hijo por ellos solamente. Sino que dio a Su Hijo por toda la gente, por todos los que están sobre la faz de la tierra y desea que ¡todos sobre la faz de la tierra sean salvos! Esa es Su voluntad declarada, Su deseo, lo que quiere, Su opción. Aquí está lo que los versos 5 y 6 de la misma epístola nos dicen:

 

1 Timoteo 2:5-6
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”

 

¿Por cuántos se dio Jesucristo en rescate? No solamente por algunos, sino por TODOS, hermano y hermana. Jesucristo pagó el precio por todos y lo hizo con el propósito de que todos probaran la salvación. Si eso fue lo que hizo, ¿no sería completamente contradictorio decir que Dios de hecho solo ha escogido a algunos de esos todos para los cuales dio a Su Hijo, lo cual básicamente significa que no escogió (es decir, rechazó) a los restantes? Imagínate que fuiste a la prisión y amas a todos los prisioneros, tanto, que pagaste el precio más alto posible - para Dios ese precio fue Su Hijo - para liberarlos. ¿A cuántos quisieras ver libres? Yo creo que a TODOS. Ahora imagínate que algunos escogieron quedarse en la prisión. ¿Cómo te sentirías? ¿A poco no te sentirías muy triste al respecto? ¡Pagaste el precio más alto por ellos! ¡Quieres que salgan! Yo estaría muy triste si algunos decidieran quedarse y creo que así también Dios. Él dio a Su Hijo, pagó el precio más alto posible por todos y ¿qué crees? Quiere que todos tomen ventaja de lo que puso a disposición. Quiere que todos sean libres “del poder de la oscuridad y sean transferidos al reino de Su amado Hijo” (Colosenses 1:13).

Aquí está el famoso pasaje de Juan 3:16, el cual ha sido tan frecuentemente citado, que dice:

 

Juan 3:16-18
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

 

Dios amó al MUNDO (usando nuestro ejemplo de los prisioneros: amó a TODOS los prisioneros, no solo a algunos) y para todo el mundo, para TODOS, dio a Su Hijo. ¿Porqué? “PARA QUE EL MUNDO SEA SALVO POR ÉL”. Cuando Dios dio a Su Hijo no solo estaba apuntando a solo una parte del mundo sino a ¡todo el mundo! Él no quiere solo librar a algunos prisioneros sino a TODOS los prisioneros. La salvación es la opción de Dios para todos, porque fue por todos que pagó el precio respectivo. No hay hombre sobre la faz de la tierra por el cual Dios haya escogido que se perdiera.

 

¿A qué se refiere la Palabra cuando habla de escogidos?

Ser escogido significa que alguien te escogió, es decir, tú eres su opción. Como leímos en las páginas anteriores, es la voluntad declarada de Dios que todos los hombres sean salvos y para este propósito Dios pagó con la vida de Su Hijo. Ahora, si Dios quiere que todos los hombres sean salvos, significa que la opción de Dios es que todos los hombres lo sean. A su vez, si esta es la opción de Dios, la voluntad de Dios para todos ¿cómo entonces hace a todos estos en cuanto a la salvación se refiere? ESCOGIDOS. En otras palabras, cuando la Palabra de Dios se refiere a nosotros como escogidos y elegidos, de ninguna manera significa escogidos en relación a algunos otros que supuestamente no son escogidos. TODOS son escogidos para salvación, ya que esta es la opción, lo que Dios quiere para todo hombre (aunque obviamente no todos van a tomar Su oferta). Más bien, a lo que la Palabra se refiere al llamarnos escogidos es escogidos para la salvación. La salvación es la opción de Dios, Su voluntad, para todo hombre y por lo tanto, en cuanto a la salvación, todos los hombres han sido escogidos por Él. Sin embargo, no todos van a aceptar esta oferta y el resultado es que se perderán. Pero no están perdidos porque Dios no los escoge para salvación, sino porque ellos escogieron rechazar la opción de Dios para ellos. Del mismo modo, nosotros también, no fuimos salvos porque Dios nos escogió por encima de otros que supuestamente no fueron escogidos. Sino que fuimos salvos porque escogimos aceptar la opción de Dios para nosotros y todo hombre. La salvación es cuestión de creer. Es cuestión de gente que escoge a Dios y no cuestión de Dios escogiéndolos a ellos. Hasta a donde a Dios le concierne: no hay cuestión: Él escogió a TODOS los hombres para salvación y para ese propósito dio a Su Hijo. Vamos a ver de nuevo estos pasajes de las Escrituras:

 

Hechos 10:43
“que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.”

 

Romanos 9:33, 10:11
el que creyere en él, no será avergonzado”

 

1 Juan 5:1
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”

 

Juan 11:26
“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.”

 

Juan 3:16
“para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

 

Juan 12:46-48
“para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.”

 

¿Ves todos esos “todos” en los pasajes? TODOS, independientemente de quiénes -eso es lo que “todos” significa- van a ser salvos o no dependiendo de si creyeron o no. Si creen, serán salvos, ya que esa es la opción de Dios, la voluntad de Dios para él. Pero si escoge no creer, entonces no será salvo. Esa no es de ninguna manera la opción de Dios, la voluntad de Dios para él, pero eso sucederá dependiendo de la opción que esa persona haya tomado. Así de simple.

Resumiendo: Hay dos maneras de escoger. Una, se refiere a escoger una persona por encima de otra. En otras palabras: Yo te escojo en lugar de escoger a alguien más. En ese sentido, y de acuerdo a la doctrina de la elección, Dios nos escogió y rechazó a otros. Nos predestinó a nosotros para salvación, los cristianos, pero no a los otros. Los otros no fueron escogidos, de acuerdo a esta opinión. ¿A caso esta opinión puede ser correcta? No, porque, como los pasajes anteriores de las Escrituras que acabamos de leer dicen que Dios desea, es Su opción, que todo el mundo sea salvo y por ese preciso propósito, es decir, la salvación de todos, dio a Su Hijo. Por lo cual, el escoger y la predestinación que se mencionan en Efesios 1:3-7 – “nos ha escogido antes de la fundación del mundo”, que debemos de ser santos y sin mancha ante Él en amor: Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…” –no tiene el significado de nosotros siendo escogidos por encima de otros que supuestamente no fueron escogidos, sino de nosotros siendo escogidos para salvación. La misma opción – salvación – Dios la tiene también para todos los demás, cuando dio a Su Hijo. Como los prisioneros de nuestro ejemplo, todos fueron escogidos para vivir en libertad. ¿Se me justifica para a hablar a esos ex prisioneros que tomaron mi opción y decirles: “eres escogido para vivir en libertad”, “te he predestinado para eso” “Tu eres mi opción”? Si, estos totalmente justificado para hacerlo. Sin embargo, dado que esa es también mi opción para aquellos que aun están en la prisión, cuando digo “escogidos” de ninguna manera quiero decir que aquellos son escogidos por encima de los otros que rechazaron mi oferta. Para ellos es mi opción también de que sean libres. Sin lugar a duda, Dios nos ha escogido pero no nos ha escogido por encima de algunos otros. Dios no escoge a aquellos que serán salvos. Si hiciera eso, estuviera haciendo acepción de personas y sin embargo no lo hace:

 

Hechos 10:34
“Dios no hace acepción de personas”

 

Más bien, a Dios lo puede encontrar cualquiera que le busque. De hecho, busca a los que le buscan para que así se les revele:

 

Salmo: 14:2
“El Señor miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.”

 

Y Deuteronomio 4:29
“Más si desde allí buscares al Señor tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma”

 

Cuando alguien busca a Dios, cuando alguien lo invita a que se le revele y verdaderamente eso es lo que quiere, Dios lo hará al 100%. Dios mismo lo acercará a Él. Pero eso no es solo lo que Dios hará por esa persona. Es lo que hará por todos aquellos que le buscan. Dios busca a los que le buscan y todos aquellos que de corazón lo hacen lo van a encontrar. Eso no es algo que sucede solo algunas veces para algunas personas. Si no que es la LEY, dictada por la Palabra de Dios. Cuando alguien invita a Dios de corazón, Dios lo acercará a Él y se le revelará. Es en este sentido en el que necesitamos entender el registro del evangelio de Juan que dice:

 

Juan 6:44
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.”

 

Mucha gente toma este pasaje y dice: “¿ves?, todo depende de Dios. Si Dios quiere, Él acercará a esa persona a Él, sino quiere, no lo hará”. Interpretar ese pasaje de tal manera es hacer a Dios alguien que hace acepción de personas e ignorar que Jesús murió por TODOS, para que TODOS pudieran ser salvos. Dios no escoge a quién acercar a Él. Sino que se revelará a todo aquel que le busque. Es una ley espiritual que Él dictó. De eso hablaremos más en la siguiente sección.

 

Salvación: las responsabilidades de Dios y nuestras responsabilidades

Dios, sin duda, tiene un papel importante en la salvación, el más importante. Pero nosotros tenemos nuestras propias responsabilidades y Dios también otorga responsabilidades. 2 Corintios 5:18-21 es muy claro sobre nuestro papel en la reconciliación de los hombres con Dios. Como ahí leemos:

 

2 Corintios 5:18-21
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, SOMOS embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

 

Al dar a Su Hijo, Dios reconcilió al mundo consigo mismo. En otras palabras, la puerta hacia Dios ahora está abierta. Usando de nuevo el ejemplo de los prisioneros, ¡las puertas de la prisión están todas abiertas! Pero los prisioneros están ciegos. No lo pueden ver. Están cegados por el dios de este siglo (2 Corintios 4:4), el diablo, para que no puedan ver la salvación que está disponible para ellos. Así que, alguien necesita decirle a esa gente: “La puerta a Dios está abierta ahora. Por favor, reconcíliate con Dios. Porque hizo pecado al que no conoció pecado para que nosotros fuéramos justificados ante Él.” Esto, el decirlo, la introducción de la gente al Señor, es el ministerio de la reconciliación. Y ¿quién tiene ese ministerio? La respuesta es muy simple: NOSOTROS. Es nuestra responsabilidad el decirle a la gente. Somos nosotros lo que somos los embajadores de Cristo. Si tú quieres algo de algún país extranjero tienes que llamar a la embajada de tal país, los representantes, los “embajadores” de aquel país. Para Dios los embajadores somos nosotros. Dios abrió las puertas de la prisión. Él reconcilio al mundo consigo mismo al dar a Su Hijo. Ahora nosotros, los que éramos una vez prisioneros, ciegos, tenemos que decirles a aquellos que aun son prisioneros y ciegos “vengan a Dios, la puerta está abierta”.

Mayor claridad en las responsabilidades viene en 1 Corintios 3:5-6:

 

1 Corintios 3:5-6
“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.”

 

Mira el giro. Dios tiene un rol, el rol más importante. El rol de dar el crecimiento. Pero alguien tiene que arrojar la semilla y alguien tiene que regarla. Y ese alguien no es Dios. Somos nosotros. Son los ministros, y eso no significa el clero, sino nosotros, los que tenemos el ministerio de la reconciliación. El texto no dice: “Dios plantó, Dios regó, Dios dio el crecimiento” Tuvo que haber gente involucrada que tuvo que hacer lo que Dios los llamó a hacer. Gente que dijo: “aquí está Dios, reconcíliense con Él” y cuando esa persona se acercó a Dios, Dios se encontró con él, lo acercó a Él. También hubo gente, como Apolos, que regaron la semilla sembrada en los corazones de la gente, abriendo la Palabra de Dios y compartiendo sus verdades con ellos. Observa también ese “por medio de” que marqué en negritas (“por medio de los cuales habéis creído”). Los medios por los cuales esa gente creyó fueron Pablo y Apolos. Ellos hicieron el rol que Dios les había dado –el rol de intermediarios, de ministros de reconciliación, de embajadores de Cristo, el rol de plantar y regar. Pero imagínate que decimos “aquí está Dios” y Dios no se presenta. ¿A caso esa persona se encontrará con Él? Tanto como lo quiera, no se va a encontrar con Él. Pero Dios sin duda hace el acercamiento, se presenta, hace su papel. Por lo tanto, cuando Juan dice que nadie vendrá al Padre si el Padre no lo acerca a Él es absolutamente verdad: si Dios no se presenta, sí hace el acercamiento, sí da el crecimiento. La pregunta es ¿llevaremos a cabo nosotros nuestro rol, el ministerio de la reconciliación que se nos ha dado, el de plantar y regar, el “ir por todo el mundo y predicar el evangelio a TODA criatura” (Marcos 16:15)? Esos no son hechos de Dios sino roles dados a nosotros.

 

Conclusión

Resumiendo mí querido hermano: la doctrina de que Dios ha escogido a algunas personas para que sean salvas por encima de otras que Él supuestamente no ha escogido es una muy cómoda y también muy falsa doctrina. La opción de Dios, será, es, que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Si esa es la opción de Dios para todos, entonces, ¿Quiénes son todos? ¡ESCOGIDOS! Ahora, si se va a salvar o no depende de si él mismo crea. Si creyese, será salvo. Sin embargo, si no creyera, no será salvo. ¿A caso Dios juega aquí algún papel? Sí, el más importante: Después de que una persona invita a Dios a su corazón para que se le revele a sí mismo, Dios se le va a presentar y lo va a acercar a Él. Ese es el plan del Padre del cual Jesús hablaba. A cualquiera que Dios se le haya revelado sabe de lo que estoy hablando. Esta revelación de Dios no es algo que decide precariamente hacer, sino algo que está obligado a hacer y hará en base a Su Palabra. Cualquiera que le busque de corazón lo va a encontrar, dice la Palabra. Dios se va a presentar, 100%, cuando alguien realmente le busca.

Ahora, volviendo a nosotros, Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación, el ministerio de sembrar la Palabra y regarla. Él pone el crecimiento, el acercamiento a Él, pero el sembrar y regar, la introducción de la gente al Señor, el ministerio de la reconciliación nos es dado a nosotros. La doctrina de acuerdo a la cual Dios ha escogido solamente a algunos seres humanos para que sean salvos, lo cual implica entonces que también ha escogido a otros para que se vayan al infierno es una doctrina muy falsa y ha puesto a la gente a dormir pensando en que Dios salvara a quienes Él quiera. Eso no es verdad. Hermanos y hermanas, tenemos la responsabilidad de hablar la Palabra, buscando oportunidades para expandir el evangelio, eso es algo que está en nosotros. Hablar la Palabra, decirles a los prisioneros “salgan de la prisión”. Si van a salir o no está en sus manos, es su responsabilidad. Pero es nuestra responsabilidad el decirles. Es nuestra responsabilidad enseñarles al Padre. Tanto como al padre le concierne, quiere con todo Su corazón que todos vengan a Él. El pagó por ellos el mismo precio que pagó por nosotros y los está esperando con los mismos brazos abiertos como lo hizo con nosotros.

 

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 

 




 

Escogidos por Dios: un vistazo a la doctrina de la predestinación (PDF) Edición en PDF