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Eres conocido (PDF) Edición en PDF

Eres conocido

Hace poco estaba hablando con mi esposa sobre un misionero del siglo XIX que predicaba el evangelio en China y luego en África. Verdaderamente me impresiona que gente que no conozco haría eso. Pero y ¿qué de todos nosotros en el cuerpo de Cristo? No sé tú, yo no te conozco, ni tú a mí, pero cada uno de nosotros es miembro del cuerpo de Cristo; un miembro que el Señor Jesucristo – la Cabeza del cuerpo – conoce personalmente muy bien. Y aquí está el punto: es posible que muchos no nos conozcan. O que nuestros nombres no lleguen a las páginas de las revistas cristianas o la pantalla de televisión cristiana o a las repisas de las librerías cristianas. Puede que no se recuerden, como el nombre de Pablo o Pedro, y puede que no estén entre aquellos mencionados en los libros de la historia de la iglesia. PERO, y aquí hay un gran PERO, el SEÑOR nos conoce a todos perfectamente bien. Para el Señor, todos nosotros, conocidos y desconocidos, hemos hecho una enorme diferencia al creer en Él. Todos nosotros, conocidos y desconocidos, SOMOS CONOCIDOS POR ÉL. Para todos nosotros que creemos en Jesucristo y en su resurrección está escrito en Romanos 8:

Romanos 8:28:39
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Esas palabras no están escritas solo para cristianos famosos, solo para aquellos que dieron su vida por la fe, o solo para aquellos de quienes leemos en la Biblia. Esas palabras también están escritas para NOSOTROS los simples creyentes en Jesucristo. Puede que en este mundo nuestros nombres no pasen de las páginas del directorio telefónico PERO ¡desde ahora están en las páginas del libro de vida! Tal vez en este mundo solo muy pocos nos conocerán y nos recordaran PERO CONOZCO A ALGUIEN QUE NUNCA SE VA A OLVIDAR DE NOSOTROS: DIOS.

Isaías 49:15
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.”

Hebreos 13:5
“porque él dijo: No te desampararé, ni te desampararé

¿Conoces a todos los 12 apóstoles?

Continuando con el mismo tema, me gustaría que fuéramos a Mateo 10:2-4 donde vienen los nombres de los 12 apóstoles, que dice:

Mateo 10:2-4
“Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.”

Estoy seguro que encontrarás muy poca gente que no conozca a Pedro, Juan y Tomás. Pero estoy bien seguro que también encontrarás muy pocos, que si les preguntas quienes eran los doce, difícilmente recordarían a Simón el cananista, Lebeo o Jacobo el hijo de Alfeo. Estos son más bien “los desconocidos” de los doce. Excepto ocasiones como la anterior, los encontraremos mencionados en la Escritura solo con el término colectivo de los doce o “los discípulos”. Ellos no tienen su propia epístola en el Nuevo Testamento, ellos no tienen su propia historia en Hechos y no oímos mucho de ellos en los evangelios. Sin embargo, fueron discípulos de Cristo, ESCOGIDOS PERSONALMENTE Y CONOCIDOS ENTERAMENTE POR ÉL… ¡como tú y yo! Como el Señor dice:

Juan 15:16
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”

No somos nosotros los que escogemos al Señor sino el Señor el que nos escoge a nosotros, A TI, PERSONALEMENTE. Tú eres su opción personal, su preferencia, grandemente favorecida por Él. Su amor por ti va más allá del conocimiento, dice en Efesios 3:19. Y como 1 Corintios 15:58 dice:

1 Corintios 15:58
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Tú trabajo en el cuerpo de Cristo no es en vano. Es posible que no seas alguien del cual la historia de la iglesia escribirá (como está escrita en la tierra), pero eres alguien que la historia de la iglesia escribirá en el cielo. Eres escogido del Señor y tu trabajo por Él no es en vano. ¡SIGUE ASI! Eres escogido personalmente por Cristo “para llevar y dar fruto y para que tu fruto permanezca”.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960