El libro de la vida



Los encontramos en nuestras vidas a muy temprana edad: son esos gruesos libros públicos que registran nuestra existencia legal en un determinado lugar o en un país. Tales números, como la clave de elector, número de pasaporte o el CURP, que son absolutamente necesarios para todas nuestras transacciones oficiales, tienen su registro en un libro público correspondiente. Al final, si existimos oficialmente o no como ciudadanos de un país, depende de si nuestros nombres están escritos en sus libros.

 

Lo que sucede con los reinos terrenales y países, también sucede con el celestial: hay un libro que registra los nombres de los ciudadanos de su reino. La Palabra de Dios lo llama: EL LIBRO DE LA VIDA:

 

Apocalipsis 20:12, 15
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida…. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

 

Apocalipsis 21:27
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.”

 

Daniel 12:1-2
“….pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro….Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.”

 

Filipenses 4:2-3
“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.”

 

Lucas 10:20
“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”

 

Como queda claro de lo anterior, cualquiera que está escrito en el libro de la vida, tendrá la vida eterna. El que no esté escrito, será expulsado de la presencia del Señor a la tortura eterna. Tenemos sumo cuidado de que nuestros nombres estén escritos en los libros de nuestro ayuntamiento correspondiente, que nuestros hogares estén registrados en el estado, nuestro estado civil y demás. Pero, ¿y qué sobre el libro de la vida? ¿Tu nombre está escrito ahí? Jesucristo dijo:

 

Juan 3:16-18
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

 

No hay necesidad de esperar hasta el día en que los libros se abran para saber si estás ahí o no.

Jesucristo lo dejó muy claro: SI NO HAS CREÍDO EN ÉL, QUE ÉL ES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS, NO ESTARÁS EN EL LIBRO. Como el apóstol Pablo dice:

 

Romanos 10:9
“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

 

¿A caso puede ser más claro? O confiesas con tu boca al Señor Jesús y crees en tu corazón que Dios lo levantó de la muerte y estas escrito en el libro de la vida, o no crees y estás eternamente perdido. Amigo mío, Dios te ama, y porque te ama dio a SU Hijo por ti y por mi y por cualquier otro humano que vive en este mundo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Leímos anteriormente.

 

También la Palabra de Dios dice en otro pasaje:

 

1 de Timoteo 2:3
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

 

Dios quiere que todos seamos salvos. ¿Tu? ¿Quieres ser salvo? Si sí, entonces tienes que creer en Jesucristo, que Él es el Señor y que Dios lo levantó de los muertos. ¿Lo crees? Una vez en Filipo de Macedonia un carcelero le preguntó a Pablo y a Silas:

 

Hechos 2:3
“y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.”

 

El carcelero creyó y al mismo tiempo su nombre se registró en el libro de la vida. Cuando se abra, ahí estará. ¿El tuyo? ¿Estará ahí? Dios quiere verlo ahí. Porque dio a Su Hijo unigénito por ti. Pero se necesita que tú también estés dispuesto a estar reconciliado con Él, creyendo en Su Hijo. El tiene paciencia contigo y no se le acaba, ya que quiere verte volver a Él arrepentido.

 

2 de Pedro 3:9-10
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

 

El Señor es paciente pero Su día vendrá. Y vendrá de repente, como ladrón en la noche. ¿Estás listo para aquel día? ¿Estás listo para el día en que el libro de la vida se abra? Si vas ahí y tu nombre no está en el libro, será muy tarde para ti. AHORA ES EL MOMENTO:

 

2 Corintios 6:2
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”

 

Entonces, ¿cuál es tu decisión?

 

Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 

 




 

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