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“El Padre mismo te ama” (PDF) Edición en PDF

“El Padre mismo te ama”

En Malaquías 1:2 leemos:

Malaquías 1:2
“Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste?

Como los Israelitas, algunas veces nosotros también enfrentamos el tema del amor de Dios con algunas dudas o sospechas. Algunos de nosotros pensamos “si el Señor verdaderamente me ha amado hubiera respondido mi oración o no hubiera permitido que esto o aquello me pasara”. Si algunas expectaciones personales no se cumplen luego esto puede que tenga un impacto negativo en la forma en que algunas personas ven a Dios y Su amor. Sin embargo, independientemente de la opinión que la gente pueda tener es la opinión de Dios, como está en las Escrituras, es que es la verdad y la única que realmente importa. Es precisamente esa opinión la que hoy queremos estudiar.

1.“Este es el amor de Dios que se ha manifestado a nosotros”

La Palabra de Dios, la única verdad, contiene muchos pasajes que ponen en claro el amor que Dios tiene para nosotros así que empezando en 1 de Juan 4:8-10 leemos:

DIOS ES AMOR

La mera definición de Dios es: AMOR. Y continuando:

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

La mera definición de Dios es: amor y este amor lo ha demostrado de la forma más abierta y clara: aunque nosotros no lo amamos, El nos amó y dio a Su único hijo en propiciación por nuestros pecados. Hoy podemos tener relación con Él, y esto se hizo posible solo por Su amor con el cual ni si quiera negó a Su Hijo para hacer esto posible.

Continuando, en la misma epístola:

1 Juan 3:16
En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros

El amor de Dios no es ni teorético ni retórico. ¡Es real! Costó la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios sin pecado. Esa sangre se derramó por ti, por mi y cualquiera en esta tierra. Como El Señor dijo en otro punto:

Juan 15:13
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”

Sin embargo, El Señor no hizo solamente esto. No ofreció Su vida por la gente que ya era amiga de Dios. Fue más allá de eso: lo hizo por la gente “que aún era pecadora”. Como leemos en Romanos 5:

Romanos 5:5-11
“y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y No sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Se necesita mucho amor para morir por un buen hombre. Muy pocos lo harían. Imagínate qué tanto amor se necesita para morir por pecadores e impíos. Y eso es exactamente lo que Dios hizo a través del sacrificio de Su Hijo. Se dio así mismo por nosotros, pecadores, a quienes como quiera amó. Como también leemos en Efesios 2:

Efesios 2:1-7
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Somos salvos por fe pero la razón no es nuestro valor u obras sino que Dios nos amó. Estamos sentados en los lugares celestiales y no es por nuestro buen carácter o valor sino porque Dios nos amó. Ya no somos hijos de ira sino hijos amados y la razón es porque Dios nos amó.

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Y 2 Corintios 5 dice:

2 Corintios 5:14-15, 18-21
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Dios no nos salvó porque tenía algún beneficio con nosotros, porque éramos “gente buena”. Éramos hijos de ira, muertos en pecados y delitos. Aún así Él quiso hacernos sus amigos, reconciliarnos con Él mismo, porque nos amó. “Como si Dios rogase por nosotros” es la frase que la Palabra usa. Dios ama al hombre y ruega por él para que se reconcilie con Él. “Al que no conoció pecado, (el Señor Jesucristo) por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

2. “El que no escatimó a Su propio Hijo”

Los pasajes de la Palabra que demuestran el amor de Dios no terminan en lo anterior.

Continuando en Romanos 8 leemos:

Romanos 8:28-39
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

¿Quién nos separará del amor de Cristo? No hay nada, ni cosa creada que pueda separarnos del amor de Dios. Ahora Él nos ama con el amor más cálido. Como dice en Efesios 3:

Efesios 3:16-19
“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

La dimensión del amor de Cristo para con nosotros es realmente sin medida. SU AMOR POR NOSOTROS, POR TI PERSONALMENTE, SOBRE PASA TODO ENTENDIMIENTO.

3. "Mirad cuál amor nos ha dado El Padre”

Continuando en 1 Juan 3:1 leemos:

1 Juan 3:1
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.”

Somos Hijos de Dios. Somos de Su casa (Efesios 2:19), miembros de Su propia familia. Si crees en el Señor Jesucristo y Su resurrección de los muertos (Romanos 10:9) entonces Dios es tú Padre. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.” De muerte, a nacidos de nuevo. De hijos de ira, a hijos amados que nada los puede separar de Su amor. Sí, ahora hablándole al Señor puedes usar el nuevo término que Su amor nos hizo posible y legítimo para que pudiéramos usar: llamarlo PADRE.

4. "¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”

Continuando, en Hebreos 12 leemos:

Hebreos 12:5-10
“y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por Él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.”

Si no fuéramos parte de la familia de Dios no habría disciplina del Padre. Sin embargo, pertenecemos a Su casa. Somos Sus hijos, Su familia, y como Padre de esa familia es responsable de nuestra disciplina. Su amor es el que lo motiva a hacer esto, el que soporta la disciplina es amado y eso es bueno para nosotros, “para que participemos de Su Santidad”.

5. "El Padre mismo te ama”

Finalmente, vamos al Evangelio de Juan al pasaje del cuál obtuvimos el título de este artículo. Ahí leemos:

Juan 16:27
pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

Y Juan 14:21-23
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Si crees en el Señor Jesucristo, el amor de Dios ha sido derramado en tú corazón por el Espíritu Santo (Romanos 5:5). DIOS TE AMA, AHORA. Como vimos:

- No hay nada que pueda separarnos de Su amor. (Romanos 8:38-39)

- Te amó aunque aún estabas muerto en pecados y delitos. (Efesios 2:4-6)

- Te ama con amor que sobrepasa todo entendimiento. (Efesios 3:19)

- Con amor que fue más allá hasta dar a Su único Hijo por ti. (Juan 3:16 y muchos otros pasajes)

- Con amor con el que te hizo Su hijo (1 Juan 3:1)

- Con amor al que le importa y no le es indiferente cuando necesitas disciplina (Hebreos 12:6)

Dios te amó con el amor más cálido que un Padre podía tener por sus hijos, Él te ama AHORA.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960