| Verdades Bíblicas |
Concupiscencia, tentación y pecadoComo el título dice, este tema es sobre la tentación y cómo puede afectar -si logra su cometido- nuestra relación con Dios. No vamos a cubrir todo lo concerniente a la este tema, ya que requeriría más. Más bien, nos vamos a concentrar en el bien conocido pasaje de Santiago 1:14-15, documentando lo que ahí dice con cuatro ejemplos de la Palabra.
1. El tentadorPuesto que hablamos de tentación, sería bueno primero introducir al que principalmente está involucrado en ello, el cuál por esta razón se le llama “el tentador”. Así que vamos a Mateo 4:3 que dice:
Mateo 4:3
Lo que está registrado en el pasaje anterior, pertenece a las tentaciones que Jesús padeció en el desierto. El que lo tentaba era el diablo, que por ésta razón se le llama “el tentador”, éste título también se usa para él en 1 de Tesalonicenses 3:5 que dice:
1 Tesalonicenses 3:5
La tarea del tentador es tentar, intentar, para esa manera hacer caer al tentado. Como es evidente con lo anterior, el que hace eso es el diablo.
2. Santiago 1:14-15Habiendo introducido al tentador, vamos a continuar con el pasaje central de nuestro artículo que es Santiago 1:14-15 que dice:
Santiago 1:14-15
En cuanto a la palabra “concupiscencia”, es el plural del sustantivo en griego “epithumia” que viene 38 veces en el Nuevo Testamento y se traduce (Versión Inglés - KJV) 32 veces como “lujuria”, 3 veces como “concupiscencia” y 3 veces como “deseo”. Aparte de las 3 veces que se traduce como “deseo”, en todos los otros casos se usa con el significado de deseos de la carne, deseos del viejo hombre, deseos pecaminosos, por lo cual, un deseo que es contrario a Su voluntad. Es evidente en Romanos 8:5-8 que los deseos de la carne no son para nada agradables a Dios. Ahí leemos:
Romanos 8:5-8
La mente carnal, que es enemistad contra Dios, por supuesto que incluye los deseos de la vieja naturaleza. De tales deseos es lo que habla Santiago 1:14-15. No se refiere a los deseos del nuevo hombre, porque esos deseos son agradables a Dios y no llevan a tentación. En cuanto a la frase “pero cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”, no significa que la tentación nace solo como resultado de los deseos de la vieja naturaleza ni tampoco significa que cada vez que alguien es tentado, necesariamente será atraído a pecar. Tal opinión del pasaje anterior no puede ser correcta es evidente mediante el hecho que Jesucristo “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15). ¿Fue Jesucristo tentado porque fue atraído por los deseos de la carne? Si fuera atraído hubiera pecado. Pero ni fue atraído, ni pecó, aunque fue tentado EN TODO. Por lo cual lo que Santiago 1:14-15 nos dice no es tanto cómo nace una tentación, sino el cómo obtiene su propósito (pecado). La tentación es siempre (implícita o explícita) una obra del tentador, el diablo, y obtendrá su propósito (pecado), si somos atraídos y seducidos por los deseos del viejo hombre, para ir tras de ellos, llevarlos a cabo, y pecar. Para entender mejor lo anterior vamos a ver algunos ejemplos de la Biblia. A continuación, examinaremos esos cuatro ejemplos, empezando de 1 de Timoteo 6:9.
2.1. 1 Timoteo 6:9Ahí dice:
1 Timoteo 6:9
Vimos que la tentación logra su objetivo (pecado), cuando uno es atraído y seducido por los deseos de la vieja naturaleza. Como se puede ver, uno de esos deseos es también el deseo de ser rico, que de acuerdo al pasaje anterior, lleva a la tentación, a otros deseos dañosos, a la destrucción. Por lo cual podemos concluir, que el deseo de ser rico NO es la voluntad de Dios, sino el deseo de la CARNE1. Esto por supuesto no significa que Dios no quiere que acumulemos tesoros. Sin embargo, Él quiere que no los acumulemos en la tierra sino en el CIELO. Como Jesucristo dijo:
Mateo 6:19-21, 25-25
Es imposible servir a Dios y a las riquezas. Escogerás ya sea servir a las riquezas, caso en el que te preguntarás después de algún tiempo, qué le sucedió a la Palabra que alguna vez sonó muy dulce en tu corazón (Mateo 13:22), o escogerás servir a Dios en cuyo caso tendrás tus necesidades cubiertas abundantemente (Filipenses 4:19, Mateo 6:25-34) y un gran tesoro eterno esperándote en el cielo.
2.2. Eva y la serpienteOtro ejemplo donde vemos al diablo trabajando en engaño y seducción para así hacer que aquel que es tentado haga cosas contrarias a la voluntad de Dios, es en Génesis 3. En Génesis 2 Dios había ordenado al hombre “De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:16-17). Por lo cual, Adán y Eva sabían que no era lo voluntad de Dios comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Pero Génesis 3:1-5 nos dice:
Génesis 3:1-5
La tentación es siempre una obra del diablo, “el tentador”, y aquí lo vemos trabajando su profesión muy bien. Así que, primero reta cuestionando lo que Dios había dicho. Luego viendo la reacción de la mujer, pasa a un completo desacuerdo con la Palabra de Dios, prometiéndole que si comían, se convertirían en dioses, conociendo el bien y el mal. Pero, obviamente, la estaba engañando. Como 2 de Corintios 11:3 dice:
2 Corintios 11:3
Y también 1 de Timoteo 2:14 dice:
Comparando las tentaciones del Señor Jesucristo registradas en Mateo 4:1-11 con la tentación de Eva podemos ver que en ambos casos el diablo primero trató de engañarlos. Cuando por ejemplo le prometió a Jesús “todas esas cosas (todos los reinos de la tierra y su gloria Mateo 4:8) yo te daré si postrado me adorares (Mateo 4:9)” obviamente estaba tratando de engañarlo2. Aún así falló rotundamente. Como Mateo 4:10 dice, en cuanto a ésta tentación:
Mateo 4:10
Jesús NO fue engañado. Si hubiera sido engañado hubiera caminado fuera de la voluntad de Dios (lo “escrito” en el pasaje anterior) y hubiera pecado. Pero como la Palabra dice: Él “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15)” Jesús no fue engañado sino que agregó la Palabra de Dios. El diablo como resultado, viendo que sus intentos eran fallidos, le dejó (Mateo 4:11). Lo contrario de Eva, siendo seducida y engañada por el adversario, hizo a un lado la Palabra de Dios y…
Génesis 3:6
La mujer siendo estimulada por el diablo desobedeció la Palabra de Dios, fue atraída siguiendo sus sentidos3, y como resultado ella (y su esposo) pecaron y murieron4.
2.3. El censo de DavidOtro ejemplo donde vemos al diablo haciendo que alguien actúe lo contrario a la voluntad a Dios, es en 1 de Crónicas 21. Ahí empezando el verso 1 leemos:
1 Crónicas 21:1-4
Las reglas en cuanto a los censos están registradas en Éxodo 30:11-16. Ahí en el verso 12 dice:
Éxodo 30:12
Por lo cual obviamente, si un censo no era hecho de acuerdo a las reglas de Éxodo 30, una plaga golpearía a Israel, lo cual es exactamente lo que sucedió en este caso. 2 Samuel 24:15 dice:
2 Samuel 24:15
El mero hecho de que la mortandad viniera sobre Israel debido al censo, demuestra que David no siguió las reglas correspondientes de Éxodo 30. Como Eva, él sabía la Palabra de Dios pero no le hizo caso5. No dice lo que el diablo exactamente hizo para hacerlo caminar en la dirección opuesta de la voluntad de Dios, pero sin duda vemos que fue el diablo el que lo llevó a hacerlo, haciendo que el pecado (esto es, un censo sin seguir las reglas de la ley) se viera DESEABLE (2 Samuel 24:3) ante sus ojos. El efecto del acto de David frente a Dios está registrado en el verso 7:
1 Crónicas 21:7
Sin duda Dios se complace cuando hacemos Su voluntad, y no cabe duda que se disgusta cuando no la hacemos. La tarea del tentador es engañarnos para que hagamos a un lado la Palabra de Dios y que hagamos cosas que no sean de la voluntad de Dios, esto es pecados. Como David dijo confesando su pecado:
1 Crónicas 21:8
Cuando sea que pequemos, estamos engañados “hacemos muy locamente”, aunque no lo entendamos en ese momento.
2.4 David y BetsabéFinalmente, el último ejemplo que vamos a examinar aquí es 2 de Samuel 11-12. Y se refiere de nuevo a David. Ahí empezando en el verso 1 leemos:
2 Samuel 11:1
La Palabra en este verso, aparte de la información histórica que nos da, también contrasta (ver el “pero” ahí) el hecho de que aunque era “el tiempo en que los reyes salen a la guerra” David se quedó… en casa. Seguramente eso no era algo usual para un hombre tan valiente y bravo como era David. Pero vamos a continuar.
2 Samuel 11:2-3
David vio a una mujer hermosa la cual le gustó y mandó preguntar por ella. De la información que recibió, sabía que esa mujer estaba casada con Urías el heteo. Uno esperaría que puesto que David sabía eso, ni si quiera pensaría en acercársele porque sabía muy bien que de acuerdo a la ley (Levítico 20:10 y Deuteronomio 22:22), que ese era un pecado cuya penalidad era la muerte. Bueno… desafortunadamente David no pensó de la manera en que uno esperaría. 2 Samuel 11:4 dice:
2 Samuel 11:4
En el verso 1 David se quedó en casa en vez de hacer lo que era usual en un rey: ir al frente de su pueblo en la batalla. En el verso 2 se levantó de su cama a caminar exactamente a la hora que Betsabé se estaba bañando. En el verso 3 preguntó por ella y supo que estaba casada. No sé si algo estaba mal en él hasta aquí, pero sí sé que algo ciertamente estaba mal con él en el verso 4, ya que se acostó con una mujer casada a la cual también embarazó. De ahí en adelante, un pecado le seguía a otro. Los versos 6-12 dicen:
2 Samuel 11:6-12
La solución de David al problema que él mismo había creado, era la de enviar a Urías a casa, para que se acostaras con su mujer y la embarazara. Pero Urías no “cooperó”. No podía dejar el Arca de Dios afuera en el campo, ni tampoco a sus compatriotas peleando y él en casa acostándose con su esposa. No fue un accidente que la Palabra de Dios lo clasificara como uno de los treintaisiete “hombres valientes que David tenía” (2 Samuel 23:8,39). Ciertamente Urías era un soldado fiel de David, aunque David no le era fiel. Habiendo fallado al tratar de engañar a Urías, David avanzó. Los versos 13-15 dicen:
2 Samuel 11:13-15
Es difícil creer que un hombre que era movido por Dios (2 Pedro 1:21), que escribió una considerable parte de Su Palabra, cuyo nombre la Palabra se refiere cientos de veces, escribió una carta así que envió en las manos de su propia víctima. Sin embargo vamos a tener en cuenta que lo que aquí estamos leyendo no son hechos de David como hombre de Dios. David ya no caminaba como hombre de Dios, cuando hizo esas cosas. Más bien, estaba fuera de la relación con Dios, por lo menos a partir del momento en que se acostó con Betsabé. Pero vamos a continuar:
2 Samuel 11:16-17, 26-27
David finalmente logró su plan y mató a Urías. Ahora esperaba ya no tener ningún problema con uno, aparte de los unos cuantos que sabían lo que él había hecho. Pero la historia no termina aquí. Porque aunque casi nadie sabía lo que había sucedido, DIOS sí lo sabía. Vamos a ver lo que hizo:
2 Samuel 11:27, 12:1-12
David, menospreció el mandamiento, la Palabra del Señor, como ya había hecho con el censo y como también hizo Eva con el árbol del conocimiento del bien y del mal (y como Cristo NO HIZO aunque fue tentado EN TODO). ¿El resultado? pecado y maldad. Sin embargo cuando fue reprobado, se arrepintió y confesó su pecado. Vamos a ver si el Señor lo perdonó, y qué pasó con la pena de muerte de la ley. El verso 13 dice:
2 Samuel 12:13
El Señor remitió el pecado de David tan pronto como lo había confesado. Su confesión también lo salvó de la pena de muerte. La frase “No morirás”, obviamente se refiere a la pena de muerte de la ley. Esa no fue una excepción para David. Dios en verdad nunca deseó la muerte de un pecador sino su arrepentimiento. Como en Ezequiel 32:11 dice:
Ezequiel 33:11
Lo que Dios desea es vida y una relación con él. Es por eso que inmediatamente perdonó a David, así como también nos perdona a nosotros inmediatamente, cuando le confesamos nuestros pecados.
3. ConclusiónPor lo cual concluyendo: i) El amo de la tentación, el tentador, es el diablo. ii) Cedemos a la tentación cuando somos engañados por el adversario (explícita o implícitamente) de ir tras las cosas contrarias a la voluntad de Dios, como está declarado en la Biblia o mediante revelación. El resultado es siempre pecado. Eva hizo a un lado lo que Dios había dicho en cuanto al árbol del conocimiento del bien y del mal. Y el resultado fue pecado. David hizo a un lado lo que la Palabra de Dios dice en cuanto al censo. Y resultó pecado. También hizo a un lado lo que la Palabra de Dios dice sobre el adulterio. Y el resultado fue de nuevo pecado. Por el contrario, Jesucristo respetó la Palabra de Dios. Nunca la hizo a un lado sino que la usó para enfrentar las tentaciones del diablo y el resultado “fue tentado en todo como nosotros, y sin pecado”. En otras palabras, vamos a buscar y estar consientes de la voluntad, la Palabra de Dios y vamos a ponerla en lo profundo de nuestros corazones. Vamos a sostenernos de ahí y no hacerla a un lado y el diablo no nos atraerá y no hará que la tentación logre su cometido: hacernos pecar. iii) Si sucede que caigamos y pequemos, entonces hay una necesidad de confesarle nuestros pecados a Dios, quién a su vez inmediatamente nos perdonará. Como 1 Juan 1:9, 2:1-2 dice:
1 Juan 1:9, 2:1-2
Tan pronto como le confesamos nuestros pecados a Dios, Él nos perdona. Lo vimos con David. Hizo tanto mal. Incluso mató a Urías uno de sus más fieles soldados. Sin embargo, tan pronto como confesó su pecado, “El Señor lo redimió”. El ceder a la tentación significa pecado y el pecado necesita nada más y nada menos que perdón y pedir perdón a aquellos que probablemente herimos, aprender la lección que tengamos que aprender y seguir adelante. El problema de las concupiscencias [epithumies] de la carne no se resuelven mirando a la carne y lo que se hizo. Más bien se resuelven mirando a Dios y usando al máximo todo lo que Él nos ha dado en el nuevo nacimiento. Como Gálatas 5:16-18 dice:
Gálatas 5:16-18
La vieja y la nueva naturaleza son opuestas una de la otra y este pasaje nos dice cómo no llevaremos a cabo las concupiscencias de la vieja naturaleza, las cuales llevan a tentación y pecado. El camino es simple: “Camina en el Espíritu [nuevo nacimiento]”, y [como resultado], no seguirás los deseos de la carne” (aunque el diablo seguirá tratando de atraernos para pecar y destruir nuestra relación con Dios).
Tassos Kioulachoglou Español: Aleida López de Steinmetz
1. En cuanto a las posesiones con las cuales uno debe de estar contento, 1 Timoteo 6:6-8 dice: “Porque no trajimos nada a este mundo, y ciertamente nada nos podemos llevar. Y teniendo abrigo y vestido con eso deberíamos estar contentos”. 2. Esto es, atraerlo de la verdad, “lo escrito”. 3. Es por eso que tales frases como: “Ella vio”, “Era agradable a los ojos”, “Era deseable”. 4. Para esa muerte, ver: Espíritu, Alma y Cuerpo. 5. Aunque fue advertido por Joab (1 Crónicas 21:4).
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