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Apocalipsis 1:18 (PDF) Edición en PDF

Apocalipsis 1:18

Hoy estaba en la iglesia, y el predicador comenzó a hablar de Apocalipsis 14:12-20

Apocalipsis 1:12-20
“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”

Lo que aquí me llamó mucho la atención; junto con la gloriosa apariencia de nuestro Señor, es el verso 18 donde el Señor dice: “Y TENGO LAS LLAVES DE LA MUERTE Y EL HADES”. ¡Jesús tiene las llaves de la muerte! Él es “el que vive y estaba muerto y que vive por los siglos de los siglos”. Como Hebreos 2:14-15 dice:

Hebreos 2:14-15
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”

Jesucristo vino a destruir a aquél que tenía el poder de la muerte, al diablo, y lo hizo a través de Su muerte. Jesús tiene las llaves de la Muerte y el Hades. Vendrá un día en el que la muerte escuchará la voz del Hijo del Hombre y será levantada. La voz de Jesucristo, aquél que tiene las llaves de la muerte, los levantará a todos, grandes y pequeños, cristianos y no cristianos (independientemente del tiempo), ¡TODOS! Jesús tiene las llaves de la muerte y por lo cual, puede liberar a aquellos quienes a través del temor de la muerte fueron sujetos a servidumbre toda su vida. Ya no estamos bajo la atadura de la muerte. Ya no somos cautivos de la muerte. Si crees en el Capitán de la vida, en Jesucristo, el Señor y Salvador, “Si confiesas con tu boca al Señor Jesús y crees en tu corazón que Dios le levantó de la muerte serás salvo” (Romanos 10:9) y tendrás vida eterna. Incluso si pasas por muerte Jesús todavía tiene las llaves de la muerte. El día vendrá en el que escucharás Su voz. Llegará el día en que obtendrás un cuerpo como el Suyo. Vendrá un día en el que te sentarás a Su derecha. Llegará el día en que Lo verás como es. Vendrá el día en el que estarás con Él eternamente. Llegará el día en que irás al lugar que Él preparó para nosotros en la casa del Padre (Juan 14:2-3). Jesucristo el Príncipe de vida, el Hijo de Dios, el Señor y Salvador te ama amigo mío. Nada puede separarte de Su amor. Tú eres Su maravillosa novia. Tu eres aquel con quién Él está comprometido. ¡Sí Tu! 2 Corintios 4:18 dice: que las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas. ¿Qué realidades vemos? ¿A qué realidades seguimos? ¿Temporales o eternas? Muchos van detrás de lo que ven, lo temporal. Muchos están bajo la atadura de la muerte. Pero no nosotros los cristianos. Nosotros no, los hijos del Dios Eterno. Tenemos tanta vida como nuestro Padre tiene: ETERNA. Todos nosotros hemos perdido o probablemente perderemos una persona amada. Todos nosotros necesitamos guardar en nuestro corazón y mente lo que el Señor le dijo a Martha, quien acababa de perder a su hermano: “Yo Soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí aunque esté muerto vivirá. Y aquel que vive y cree en mi nunca morirá” (Juan 11:25-56). Jesús viene y nadie puede detenerlo. Él abrirá y ¿Quién cerrará? Él viene y la muerte escuchará su voz. Y tus seres queridos, si son hermanos y hermanas, van a aparecer con Él. Nada los va a retener. Nada los va a detener. Nadie los va a guardar. Mira lo que el Espíritu dice aquí en 1 de Tesalonicenses 4:13-18:

1 Tesalonicenses 4:13-18
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

“No se entristezcan como los otros que no tienen esperanza”… hay otros que no tienen esperanza. Hay otros que ven lo temporal, han puesto sus ojos en lo temporal y no tienen esperanza. Pero nosotros no. Jesús, el Alfa y el Omega, el primero y el último, el Señor y el Salvador y el Capitán de la vida YA VIENE. Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego todos aquellos que estén vivos se encontrarán con Él en el aire. Será una maravillosa reunión. Todos, todos aquellos que creemos en Él estarán ahí. Esa es nuestra esperanza y nuestro consuelo.

Apocalipsis 21:4
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960