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Anuncian a Cristo por contención… (PDF) Edición en PDF

Anuncian a Cristo por contención…

En Filipenses 1, Pablo habla de los resultados de su encarcelamiento en cuanto al movimiento de la Palabra de Dios. Ahí, en los versos 2 al 18 leemos:

Filipenses 1:12-18
“Para mí el vivir es Cristo Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la Palabra sin temor. Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio. ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.”

Pablo estando en prisión, habla de lo que estaba viendo suceder afuera, en cuanto al Evangelio. El Evangelio se estaba predicando y Pablo estaba muy contento. Sin embargo, no todos lo predicaban sinceramente. Entre los que predicaban a Cristo, había unos que lo hacían por CONTIENDA. Su motivo no era amor o interés en la Palabra de Dios, sino contienda. No es simplemente lo que hacemos, sino también PORQUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS. Como en aquel tiempo y también hoy, hay ministerios que no están basados completamente en sinceridad sino (también) en CONTIENDA. Aquellas personas que predicaban el Evangelio por contienda, le competían a Pablo pensando que añadían a su aflicción. Pero no era así. Pablo estaba contento de que se predicara la Palabra. No le interesaba ser promocionado sino el movimiento de La Palabra de Dios.

Nada hagáis por contienda…

Después de que Pablo expresó su alegría, continúa en el segundo capítulo de Filipenses:

Filipenses 2:1-3
“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;”

Como la Palabra declara muy claramente, NADA SE DEBE HACER POR CONTIENDA O VANAGLORIA. Cualquier cosa que se haga por estos motivos no es aceptable, incluso si es la predicación de la Palabra así como hacían aquellos que envidiaban a Pablo. De hecho, la contienda es una de las obras de la carne enlistadas en Gálatas 5:20. ¡Puedes predicar la Palabra de Dios y aún así puede ser una obra de la carne! Por eso, antes de empezar nuestra siguiente actividad pensemos: ¿POR QUÉ LO HAGO? ¿Porque El Señor me llamó o probablemente por contienda (porque este o aquél al cual le tengo envidia lo hizo) o vanagloria (por un deseo de que mi ministerio o yo sean visto por otros)? El motivo es lo que determina la calidad de una obra. No queremos obras que sean quemadas en los cielos sino obras en las cuales Dios nos ha llamado a andar. Y absolutamente hay una gran necesidad de obreros para tales obras.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960