Verdades Bíblicas
Suscribirse

Antes, ahora y después (PDF) Edición en PDF

Antes, ahora y después

Seguramente, puede haber habido veces en las que todos nos hemos preguntado sobre nuestro destino y la razón de nuestra presencia en este mundo. ¿Por qué estamos en esta tierra? ¿Cuál es el propósito de nuestra presencia en este mundo? ¿Cuáles son los pensamientos de Dios sobre nosotros? Hoy, quiero ver con ustedes lo que la Palabra de Dios dice sobre las preguntas anteriores, para que podamos apreciar mejor las verdaderas respuestas que ésta da.

1. Escogidos antes de la fundación del mundo

Para empezar vamos a Efesios 1:3-6 donde leemos:

Efesios 1:3-6
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”

Dios nos escogió en Cristo ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él en amor. El hecho de que estemos aquí y de que conozcamos a Dios no es “accidental”. Dios nos predestinó (Romanos 8:29), y antes de la fundación del mundo Él nos escogió en Cristo para ser SUS HIJOS, santos y sin mancha delante de Él.

2. Salmo 139:1-16

El envolvimiento del Señor concerniente a nuestra presencia en este mundo, también es evidente en el Salmo 139. Ahí empezando del verso 13 leemos:

Salmos 139:13-16
“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.”

Dios nos había visto antes de que naciéramos. Todos los días planeados para nosotros fueron escritos en Su libro mientras nada de eso había aún sucedido. Sus ojos vieron nuestro embrión y Él nos dio la forma que hoy tenemos. Nos hizo de una forma maravillosa y sorprendente. Sus obras son maravillosas y somos una de ellas.

Pero el Salmo 139 no termina ahí. Tomándolo desde el principio leemos:

Salmos 139:1-3
“Oh Jehová, Tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos”

El Señor sabe todo de nosotros. Entiende nuestros pensamientos desde lejos y para Él no hay nada oculto. Todo lo que hacemos, y todo lo que pensamos es enteramente conocido por Él. Y el mismo Salmo continúa:

Salmos 139:5-12
“Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz”

Dios nos ha rodeado por delante y detrás y Su mano está puesta sobre nosotros. Cada uno de nosotros es un hombre que DIOS escogió, DIOS formó y del cual DIOS cuida y conoce todo, incluso nuestro sentar y levantar. Siempre está con nosotros y no hay ningún lugar donde no le esté. Como Pablo dice en Romanos 8:38-39

Romanos 8:38-39
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

No hay absolutamente nada que pueda separarnos del amor de Dios. Nos amó tanto que dio a Su propio Hijo, Jesucristo. Por lo cual no sorprende que Romanos 8:32 diga:

Romanos 8:32
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

¿Sería alguna vez posible que Dios escatimara algo bueno para nosotros cuando ni si quiera escatimó a Su propio Hijo? ¿Sería posible que nos dejara, por ejemplo? ¿Quién de nosotros dejaría algo que ama tanto y por lo cual pagó un precio tan alto? Y si nosotros lo hiciéramos, Él nunca lo haría. Y Él dice en Hebreos 13:5:

Hebreos 13:5
“desampararé, ni te dejaré”

Y también Isaías 49:15
yo nunca me olvidaré de ti

Dios nunca nos dejará ni nos desamparará. Nunca nos olvidará, y no hay nada que pueda separarnos de su amor. Cuida de cada uno de nosotros PERSONALMENTE.

Llegó tan lejos por nosotros que hasta dio a su propio Hijo, el Señor Jesucristo.

3. Salmo 139:17-18

Pero el Salmo 139 no termina ahí. Continuando en el verso 17 leemos

Salmos 139:17-18
“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.”

Y Salmos 40:5
“Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.”

Los pensamientos de Dios para nosotros son preciosos y son incontables: ¡SE MULTIPLICAN MÁS QUE LA ARENA! Y como Él dice en Jeremías 29:11:

Jeremías 29:11
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Los pensamientos del Señor para nosotros son de bien y de paz. No estamos en Su mente solo por algunos minutos en los que tiene para nosotros algunos pensamientos espontáneos. Estábamos en Su mente antes de la fundación del mundo. Sus pensamientos para con nosotros multiplican cualquier número y nada puede separarnos de Su amor. Así como Hebreos 13:5-6 dice:

Hebreos 13:5-6
“porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.”

Y como Proverbios nos aconseja:

Proverbios 3:5-6
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”

Confiemos en el Señor con todo nuestro corazón y dejémoslo que nos dirija. No nos ha prometido que nunca vendrá la tormenta. Sin embargo, Él sabe como calmarla. En la gran tormenta que golpeó al bote con los discípulos en Marcos 4:37, fue suficiente un “calla” del Señor para el mar y “hubo gran calma”. Cuando viene la tormenta, cuando la tribulación llega, no solo sabe traer calma sino que también usa la tribulación para nuestro beneficio, “sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:3-5).

4. Sentado en los lugares celestiales

Pero la visión del Señor para nosotros no trata solamente de esta pequeña vida. De hecho, como 1 Pedro 2:11 dice, somos extranjeros aquí. Y como Filipenses 3:20-21 dice:

Filipenses 3:20:21
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”

Nuestro verdadero hogar está en los cielos. Ahí es a donde pertenecemos, y ahí es donde está nuestra verdadera ciudadanía. Ahí está lo que Dios ve, sentado junto con el Señor Jesucristo:

Efesios 2:4-7
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”

Desde el punto de vista de Dios, ya estamos sentados en los lugares celestiales junto con Cristo. Él es nuestra visión y Aquel sobre el cual debemos poner nuestros ojos. Como dice en Hebreos 12:1-2:

Hebreos 12:1-2
“y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Para correr una carrera consistentemente necesitamos tener una visión clara de lo que queremos alcanzar y el propósito por el cual corremos. De otro modo, estaremos corriendo “con incertidumbre”, “como el que golpea al aire” (1 Corintios 9:26). Podemos correr nuestra carrera consistentemente solo poniendo los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra salvación. Estamos aquí PARA HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, LO QUE DICE EN SU PALABRA Y LO QUE NOS HA LLAMADO A HACER A CADA UNO DE NOSOTROS. ESA ES LA RAZÓN POR LA QUE VIVIMOS Y EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA. SOMOS SEGUIDORES DE JESUCRISTO Y COMO ÉL NOS CONFIRMA: “EL QUE ME SIGUE NO ANDARÁ EN TINIEBLAS SINO TENDRÁ LA LUZ DE LA VIDA” (Juan 8:12).

5. Conclusión

Como queda claro de lo anterior, no somos gente que simplemente está ahí, sin un propósito en la vida. Dios nos predestinó y nos escogió en Cristo ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO. Él te ha escogido y fue Él el que te dio la forma que tienes. Como todas Sus obras, tú también eres MARAVILLOSO. Él personalmente estaba en tu formación y vio tu cuerpo antes de que fuera formado. Todos los días planeados para ti están escritos en Su libro antes de que hayan sucedido. No eres un accidente en este mundo. No eres parte de una multitud sino una maravillosa creación de Dios. Eres un hijo de Dios escogido por Él antes de que el mundo empezara, Dios está contigo rodeándote y no hay lugar en el que estés y Él no esté ahí. DIOS te ama amigo mío, y te ama tanto que nada puede separarte de Su amor. Sus pensamientos para ti son incontables. Multiplican cualquier número. Su presencia no trata de sentimientos si no de una realidad sin cambio. Dios no está contigo cuando tienes ganas y desaparece cuando no tienes ganas, está contigo si tienes ganas o no. Te ama aunque te sientas digno o no de su amor. Eres Su hijo independientemente de cuanto lo sientas. Esa es la palabra de Dios, la VERDAD, dice y la verdad es independiente de los sentimientos. Te ha dado vida eterna y vas a estar con Él por siempre. Aunque otros solo fluyan en la corriente de la vida, sin objetivo y sin propósito, tú tienes un propósito: HACER LA VOLUNTAD DE TU PADRE, hacer lo que a Él le agrada. Correr la carrera consistentemente sin concentrarse en las cosas de ésta tierra sino en las cosas de arriba de donde tu Salvador, el Señor Jesucristo viene. Ahí perteneces y ahí estarás por siempre.

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960