Alaba al Señor



Hoy vamos a empezar de Santiago 5:13 que dice:

 

Santiago 5:13
“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.”

 

La vida tiene ambas cosas, tanto momentos tristes como momentos felices (ver también Eclesiastés 3:1,4). La Palabra dice que oremos en tiempos de aflicción y que cantemos alabanzas al Señor en tiempos de alegría. Me quedé impresionado recientemente cuando descubrí cuánto habla la Biblia sobre alabar y cantar alabanzas a Dios. De hecho, habla un libro de la Biblia entero – uno de los más largos y queridos – que se llama Salmos y el cual yo traduciría como Cantos a Dios. Ahora me gustaría echarle un vistazo a alabar y cantar, y a algunas referencias de la Palabra al respecto.

 

Alabando en el Antiguo Testamento

En el Nuevo Testamento viene tanto sobre alabar y cantar a Dios que es difícil decidir por dónde empezar. La primera aparición de la palabra “alabar” está en Génesis 29:35, en el nacimiento de Judas, de la tribu de la cual viene el Señor. Ahí dice:

 

Génesis 29:35
“Concibió [Lea] otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.”

 

Aparte de esta, hay 260 apariciones más de la palabra “alabar” y como 180 de la palabra “cantar”.

Yendo a algunas de estas apariciones vemos por ejemplo que una de las tareas que los levitas tenían asignadas era alabar a Dios. De hecho, una parte de ellos tenía asignada solo esta tarea:

 

1 de Crónicas 23:3-6
“fueron contados los levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. De éstos, veinticuatro mil para dirigir la obra de la casa de Jehová, y seis mil para gobernadores y jueces. Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para tributar alabanzas.

 

Y también en 1 de Crónicas 16:4-6
“Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel: Asaf el primero; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los címbalos. También los sacerdotes Benaía y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios.”

 

Conforme vayamos avanzando, en el libro de Salmos vamos a encontrar muchos pasajes que se refieren a alabar y a cantar a Dios. La lista es larga, así que tengo que restringirme a solo algunas de las referencias:

 

Salmos 21:13
“Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.

 

Salmos 22:23
Los que teméis a Jehová, alabadle

 

Salmos 28:7
“Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.”

 

Salmos 30:4
Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.”

 

Salmos 33:2
Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio.”

 

Salmos 50:23
El que sacrifica alabanza me honrará;

 

Salmos 57:9
Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones.

 

Salmos 63:3
“Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.”

 

Salmos 63:5
“Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca

 

Salmos 67:3
Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.

 

Salmos 68:4
Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él.”

 

Salmos 86:12
Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre.

 

Salmos 106:1
Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

 

Salmos 118:28
Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

 

Salmos 117:21
Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle

 

Salmos 139:14
“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.”

 

Salmos 147:1
Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.”

 

Salmos 150
Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a JAH.”

 

Jeremías 20:13
Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.”

 

Como dije, esta es solo una selección de pasajes sobre alabar al Señor y cantarle. Hay muchísimos más. El Salmo 148 por ejemplo, registra toda la creación en forma de alabanza:

 

Salmos 148
“Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos. Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; Les puso ley que no será quebrantada. Alabad a Jehová desde la tierra, Los monstruos marinos y todos los abismos; El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra; Los montes y todos los collados, El árbol de fruto y todos los cedros; La bestia y todo animal, Reptiles y volátiles; Los reyes de la tierra y todos los pueblos, Los príncipes y todos los jueces de la tierra; Los jóvenes y también las doncellas, Los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. El ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Aleluya.”

 

Como en Isaías 43:19-21 el Señor dice:
“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.”

 

Los hombres y los ángeles, el sol y la luna, la tierra y las estrellas, toda la creación, alabe al Señor. “Porque Él ordenó y fueron creados.” NINGUNO DE NOSOTROS NO ESTARÍA AQUÍ AHORA SI Dios no lo hubiera ordenado. Todo eso lo vemos a nuestro alrededor, el sol, la luna, las estrellas y la naturaleza, porque Dios lo ordenó y fueron creados. Sí, declararemos Su alabanza. Sí, alabaremos a nuestro Creador. Como el Salmo 150 dice: “Todo lo que respira, alabe al Señor. ¡Aleluya!”

 

Alabando en el Nuevo Testamento

Cantar y alabar no son temas exclusivos del Antiguo Testamento. De hecho, en el Nuevo Testamento, con la llegada del espíritu santo, se agregó una manera más de alabar al Señor: el canto en el espíritu. En 1 de Corintios 14 dice:

 

1 de Corintios 14:14-17
“Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado”

 

Además de cantar con el entendimiento, también está el cantar en el espíritu, lo cual es el hablar en lenguas. Ya sé que hoy en día hay un debate muy grande en la iglesia en cuanto al hablar en lenguas y las manifestaciones del espíritu santo en general. NO quiero iniciar ese debate aquí. Si tú crees que Jesucristo es el Señor y que Dios lo levantó de los muertos entonces eres mi hermano si hablas en lenguas o no. Lo que quiero aquí es honestamente declarar lo que veo que la Palabra de Dios dice. Y lo que veo es que puedo cantar con mi entendimiento y también puedo cantar en el espíritu, a través del hablar en lenguas.

Más adelante en nuestro tema, Colosenses y Efesios dicen:

 

Colosenses 3:16
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

 

También Efesios 5:18-19
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;”

 

Los Salmos e himnos pueden ser un tipo de enseñanza y amonestación de uno para con el otro y la instrucción de la Palabra es cantar y tocar música en nuestros corazones para Él. Jesús y sus discípulos cantaban himnos en sus reuniones. Esto lo vemos en Mateo 26:30:

 

Mateo 26:30
“Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.”

 

Cantar y alabar al Señor no son una actividad del pasado. Sino que son una actividad para todas las épocas, para toda la creación y nunca cesará. “Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!”

Algunas cosas que suceden cuando la gente alaba al Señor.

 

Hechos 16

Fue en una prisión en Filipo al norte de Grecia. Pablo y Silas, siendo guiados por el espíritu santo, partieron de Troas para ir a esa ciudad. Sin embargo, después de pocos días ahí, los metieron a la cárcel porque habían sacado un espíritu inmundo (Hechos 16:16:24). Hechos 16:25-28 nos dicen lo que sucedió la primer noche en la prisión.

 

Hechos 16:25-28
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.”

 

Honestamente yo no creo que todo eso hubiera sucedido si Pablo y Silas no hubieran estado haciendo lo que hicieron: cantando y alabando a Dios. Toda la prisión fue tocada por eso. Observa que Dios no solo rompió sus cadenas sino también las cadenas de ¡TODOS los prisioneros y abrió la puerta de TODOS ellos! Solo el cielo revelará cuántas almas encontraron al Señor aquel día las cuales se convirtieron y fueron verdaderamente libres. Sin embargo, ya conocemos a algunos: al carcelero y su familia. Aceptaron al Señor aquella noche y estarán algún día ahí, junto a Pablo y Silas, CANTANDO Y ALABANDO A DIOS.

 

2 de Crónicas 20:20-23

Otro pasaje donde vemos al pueblo de Dios alabándole es en 2 de Crónicas 20. Un gran ejército venía en contra de Josafat el dey de Judá y tenía gran temor. Sin embargo, actuó como debió: empezó buscando al Señor y Su poder. Así que, reunió a Judá y a Jerusalén y oraron públicamente al Señor, haciendo mención de las promesas que Dios había hecho a sus padres. Entonces le dio a él y a su pueblo la promesa de la victoria. De hecho, la victoria sería tan grande que ¡ni siquiera tendrían que pelear! Como dice en el verso 17 al pueblo:

 

2 de Crónicas 20:17
“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.”

 

Israel solo tenía que quedarse quieto y el Señor los libraría sin ninguna otra acción de su parte. Ese fue el mensaje profético que el Señor le dio a su pueblo. Los versos 18-24 nos hablan de lo que este rey temeroso de Dios hizo:

 

2 de Crónicas 20:18-24
“Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.”

 

¿Tiene importancia el hecho de que el Señor les tendiera una emboscada CUANDO SU PUEBLO EMPEZÓ A ALABARLE? Por supuesto que sí. Ya que de otro modo, no estuviera puesta la palabra “cuando”. Seguro, el Señor hubiera liberado a su pueblo como quiera, como lo prometió. Sin embargo, es importante notar el punto en el que Dios comenzó a hacerlo: fue cuando el pueblo empezó a alabarle.

 

2 de Crónicas 5:11-14

Otro ejemplo donde vemos conectada la presencia del Señor con la alabanza es en 2 de Crónicas 5. La construcción del templo en Jerusalén había terminado y Salomón estaba ahí con el pueblo para la inauguración. Los sacerdotes habían traído el arca del pacto a la ciudad de David, al lugar santísimo en el templo. Ahí, empezando del verso 11 leemos:

 

2 de Crónicas 5:11-14
“Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus turnos; y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas), cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.”

 

Cuando los levitas empezaron a alabar al Señor, Su gloria apareció y llenó el edificio. ¿A caso fue accidental que sucediera cuando el pueblo comenzó a alabarle? De nuevo NO. De otro modo, la Palabra de Dios no le hubiera dado el énfasis que se indica en los dos “cuando”. La gloria del Señor llenó el lugar y eso sucedió cuando los sacerdotes y los levitas comenzaron a alabarle.

Al mencionar estos ejemplo no quiero decir que alabar y cantar se deben de ver como una tarea religiosa, como algo “que debemos de hacer para ganarnos” la presencia o la liberación del Señor. Sino que se debería de ver como algo que viene del corazón, cuando este percibe la majestad y la magnificencia de nuestro creador. Pablo y Silas no alabaron al Señor como tarea religiosa, como algo que tenían que hacer……cada noche antes de irse a dormir. Ni lo hicieron porque les estaba yendo bien en todo. De lo contrario, estaban en la cárcel con heridas en el cuerpo las cuales nadie había tenido cuidado de ellas. No obstante, estaban gozosos en su corazón, el gozo del Señor que es nuestra fortaleza (Nehemías 8:10), y debido a ese gozo estaban cantando. No estaban mirando a las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 de Corintios 4:18). Tenemos el gozo del Señor en nosotros, en la medida y grado que nuestros ojos están puestos en el Señor. Como 1 de Pedro dice:

 

1 de Pedro 1:3-9
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”

 

La gente a la que Pedro estaba hablando estaba pasando por pruebas, exactamente así como nos puede estar pasando a nosotros. Sin embargo, tenían gozo inefable y glorioso por creer en el Señor Jesucristo. “estaban corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2). Yo creo que fue eso lo que los llenaba de gozo, a pesar de las pruebas. Era lo mismo que hacía cantar a Pablo y a Silas, a pesar del hecho de que sus cuerpos habían sido golpeados y que su futuro era incierto. Y creo que esto es lo único que puede llenarnos de gozo que nadie nos puede robar.

Entonces para resumir: hay muchas referencias en la Palabra de Dios sobre el tema de cantar y alabarle. Ciertamente no es un tema de la era pasada. De lo contrario, es un tema que concierne a toda la creación, para cada época y momento. Alabamos al Señor porque Él nos ha hecho (Salmo 139:14), porque nuestro corazón ha confiado en Él y fuimos ayudados (Salmo 57:10), porque Su misericordia es para siempre (Salmo 106:1), porque es bueno alabar a Dios; porque es agradable y alabar es hermoso (Salmo 147:1), porque Él ha creado todo con su mandato (Salmo 148).

 

“Todo lo que respira alabe al Señor. Aleluya (Salmo 150).

 

Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

 

 




 

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